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el sabroso oficio / del dulce mirar GóngoraWie schwer es ist, die Schönheit zu begreifen! Günter Eich

miércoles, 6 de febrero de 2013

Álvaro Cunqueiro - Retrato: «Cabeza de hombre» de Antonello da Messina

Retrato de marinero desconocido (c. 1465-1476). Óleo sobre tabla.
Museo Mandralisca, Cefalù (Sicilia)


RETRATO: «CABEZA DE HOMBRE» DE ANTONELLO DA MESSINA

Alguien dijo que su mirada es desdeñosa.
Indiferente sonríe a las generaciones que pasan
y juzga, sin mostrarlo,
y sin que podamos sospechar que a lo mejor lleva
peso de muertes en su conciencia.
El hombre, un no sé qué de lujurioso,
una fina crueldad, un espiarte
de aquí hasta el fondo de la sangre y de los jardines
del pensamiento, y del sueño. Búrlase
de los siglos y de los ángeles, y de todo
lo que no dura, porque él es eterno.

Álvaro Cunqueiro


Leído en Antología poética (Álvaro Cunqueiro). Selección, prólogo y traducción de César Antonio de Molina. Plaza & Janés, 1983



RETRATO: «CABEZA DE HOME» DE ANTONELLO DA MESSINA

Alguén dixo que a súa mirada é desdeñosa.
Indiferente sorrí ás xeracións que pasan
e xulga, sen amosalo,
e sen que poidamos sospeitar que ao mellor leva
peso de mortes na conciencia súa.
O home, un non sei que de luxurioso,
unha fina crueldade, un esculcarte
deica o fondo do sangue e dos xardíns
do pensamento, e do soño. Búlrase
dos séculos e dos anxos, e de todo
o que non dura, porque el é eterno.


Sobre el retrato que sirvió de base al poema, "Ritratto d'ignoto marinaio"  (Wikipedia italiana)

1 comentario:

Francesc Cornadó dijo...

Se trata de la sonrisa velada de uno de esos manieristas que conocen el efecto que puede producir un veneno en el organismo de su adversario.

Cunqueiro es un maestro. Mi admiración incondicional.

Antonello da Messina anuncia un conjunto de simbolismos herméticos que luego influirán en la obra de Giorgione, estos hermetismos u otros parecidos también los vemos en Piero della Francesca y otros artistas florentinos de principios del Renacimiento. Pasan desapercibidos pero desconciertan, yo creo que Cunqueiro los pone en evidencia.
Salud
Francesc Cornadó