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el sabroso oficio / del dulce mirar GóngoraWie schwer es ist, die Schönheit zu begreifen! Günter Eich

martes, 22 de julio de 2014

"—¿Qué me quieres, señor? —Niña, hoderte."




—¿Qué me quieres, señor? —Niña, hoderte.
—Dígalo más rodado. —Cabalgarte.
—Dígalo a lo cortés. —Quiero gozarte.
—Dígamelo a lo bobo. —Merecerte.

—¡Malhaya quien lo pide de esa suerte,
y tú hayas bien, que sabes declararte!
Y luego, ¿qué harás? —Arremangarte,
y con la pija arrecha acometerte.

—Tú sí que gozarás mi paraíso.
—¿Qué paraíso? Yo tu coño quiero,
para meterle dentro mi carajo.

—¡Qué rodado lo dices y qué liso!
—Calla, mi vida, calla, que me muero
por culear tiniéndote debajo.



“¡Admirable lección de vocabulario! El soneto incluye su propio comentario”, indican a pie de página los editores del libro Poesía erótica del Siglo de Oro (Pierre Alzieu - Robert Jammes – Yvan Lissorgues). Editorial Crítica, Barcelona, 1984.



(Fotografía de Alejandro Aguado)