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el sabroso oficio / del dulce mirar GóngoraWie schwer es ist, die Schönheit zu begreifen! Günter Eich

lunes, 17 de noviembre de 2014

Dámaso Alonso y Abel Santos




INSOMNIO

Madrid es una ciudad de más de un millón de cadáveres (según las últimas estadísticas).
A veces en la noche yo me revuelvo y me incorporo en este nicho en el que hace 45 años que me pudro,
y paso largas horas oyendo gemir al huracán, o ladrar los perros, o fluir blandamente la luz de la luna.
Y paso largas horas gimiendo como el huracán, ladrando como un perro enfurecido, fluyendo como la leche de la ubre caliente de una gran vaca amarilla.
Y paso largas horas preguntándole a Dios, preguntándole por qué se pudre lentamente mi alma,
por qué se pudren más de un millón de cadáveres en esta ciudad de Madrid,
por qué mil millones de cadáveres se pudren lentamente en el mundo.
Dime, ¿qué huerto quieres abonar con nuestra podredumbre?
¿Temes que se te sequen los grandes rosales del día, las tristes azucenas letales de tus noches?

Dámaso Alonso

De su libro Hijos de la ira (1944)

* * * * * * *

CUENTAS LA SUERTE A PULSO

Madrid de 2009 es una ciudad de medio millón de parados
según las últimas estadísticas

A veces, en la noche de mi cuarto alquilado,
yo me revuelvo y me incorporo
y voy de trabajo en trabajo por días sueltos
porque 190 pulsaciones
no son bastantes para las 200 que requería
el puesto de grabador de datos.

Desde que tenía 16, he tendido los ojos para siempre
a este hermano imbécil o santo del poema,
que dijo Raúl Núñez.

Así que descargo mobiliario escolar
en colegios tipo el club de los poetas muertos
con trofeos y jardines y mucha luz...
Y le pido cuentas, a mis 33 años, a la poesía
que me ha llevado a estar ganándome así el pan
junto a estudiantes de 20.

200 pupitres a músculo en 150 minutos.

La situación, me dicen, está peor
de lo que habíamos imaginado
para que alguien de tu edad trabaje con nosotros.
Ellos fuman y hablan con optimismo
de las fiestas universitarias en Salamanca
con jóvenes y copas hasta arriba,
de drogas que probarían
y de besarse con chicas en lugares
sin demasiado peligro de vida o de cansancio.

400 sillas de futuros economistas a la espalda.

Y entonces comprendo
que me pesan más los errores y la espera
de reconocimiento y jardines y mucha luz...

Hay miles de premios, por suerte,
para seguir escribiendo.

Yo pienso en ti,
en cómo tus abrazos me arman de paciencia
en las tibias e insolventes tardes otoñales,
y en cómo mi corazón es ahora un guerrero distinto
que se está ganando a pulso la eternidad contigo
en este contrato basura con el tiempo.

Donde el amor siempre cuenta.


Abel Santos


De su libro Todo descansa en la superficie. Ediciones Vitruvio, 2013; publicado también en la antología En legítima defensa. Poetas en tiempo de crisis. Bartleby Editores, 2014.


Demasiado joven para el blues, blog de Abel Santos




(Fotografía de Juan Juanatey)




3 comentarios:

Nicky Sciavo dijo...

Qué solos nos podemos sentir, que vacío interno se puede llegar a experimentar a veces en una sociedad arbitraria, donde el "otro" es como si no existiese porque las relaciones interpersonales han degenerado en incomunicación y aislamiento; y eso, sin mencionar la propia podredumbre de la crítica realidad.

Solo el amor parece ser la respuesta..., pero aún ello no soluciona "el todo"...

El transcriptor dijo...

Qué pena que haya también tanta falta de honradez y vergüenza, ¿no?

Nicky Sciavo dijo...

Pues ya puestos en el tema... nos cansaríamos de enlistar todo lo que da pena :s