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el sabroso oficio / del dulce mirar GóngoraWie schwer es ist, die Schönheit zu begreifen! Günter Eich

jueves, 21 de enero de 2016

Dos poemas de Mascha Kaléko



Mascha Kaléko (nacida Golda Malka Aufen, * 7 de junio 1907 en Chrzanów, Galitzia, Imperio Austrohúngaro, hoy Polonia; † 21 de enero 1975 en Zürich, Suiza) fue una conocida poeta en idioma alemán, asociada al movimiento de la nueva objetividad en la literatura. (Wikipedia)



LA PEQUEÑA DIFERENCIA

Un inmigrante alemán
hablaba con Mister Goodwill:
“Cierto, da igual,
dije ahora land en vez de país,
dije patria en vez de homeland
y poem en vez de poema.
Es cierto estoy muy happy:
Pero feliz no soy.”


Traducción de Geraldine Gutiérrez-Wienken
extraídos de EL NACIONAL



DER KLEINE UNTERSCHIED

Es sprach zum Mister Goodwill
ein deutscher Emigrant:
»Gewiß, es bleibt dasselbe,
sag ich nun land statt Land,
sag ich für Heimat homeland
und poem für Gedicht.
Gewiss, ich bin sehr happy:
Doch glücklich bin ich nicht.«



LOS PRIMEROS AÑOS

Abandonada
por la noche me lancé
a una barca
y alcancé una orilla.
Contra la lluvia, me apoyé en las nubes.
Contra el viento airado, en colina de arena.
No se podía confiar en nada,
sólo en la sorpresa.
Comí las frutas florecientes de la añoranza,
bebí del agua que da sed.
Extranjera, muda en regiones extrañas,
me helé de frío en los años lúgubres.
Como patria me elegí el amor.


(de Tres Maneras de estar sola, Editorial Renacimiento. Traducción de Inmaculada Moreno)



DIE FRÜHEN JAHRE

Ausgesetzt
In einer Barke von Nacht
Trieb ich
Und trieb an ein Ufer.
An Wolken lehnte ich gegen den Regen.
An Sandhügel gegen den wütenden Wind.
Auf nichts war Verlaß.
Nur auf Wunder.
Ich aß die grünenden Früchte der Sehnsucht,
Trank von dem Wasser das dürsten macht.
Ein Fremdling, stumm vor unerschlossenen Zonen,
Fror ich mich durch die finsteren Jahre.
Zur Heimat erkor ich mir die Liebe.


Leídos en el blog Emma Gunst



Poeta judía, comienza a escribir prácticamente en el mismo momento en el que Hitler alcanza el poder; se ve obligada a exiliarse en Estados Unidos en 1938. Regresa a Alemania en 1955, aunque el resto de su vida reside entre Jerusalén y Zurich. Despojada de un espacio cotidiano, de un lugar natural para su lengua materna, su poesía combinará la percepción irónica de la realidad con la contemplación melancólica, y el amor como tabla de salvación (como patria me elegí el amor) y hábitat de la soledad: ¿Están tan solos todos los que aman? Describe muy bien Inmaculada Moreno los vértices que configuran el cosmos poético de Kaléko; en el prólogo comenta: En sus versos hay un profundo sentimiento de soledad dolorida, sí, pero con pellizcos de sorna y de escepticismo que viste con regular proporción sobre sí misma y sobre la realidad cotidiana a la que asiste.

De la reseña de Tres maneras de estar sola. Editorial Renacimiento, 2012, en Ojos de papel