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el sabroso oficio / del dulce mirar GóngoraWie schwer es ist, die Schönheit zu begreifen! Günter Eich

miércoles, 30 de septiembre de 2009

Teseo, al teléfono (David Mourão-Ferreira)

Fotografía de Paul Smits

TESEO, AL TELÉFONO

Laberinto de neón y de viento,
noche en estas calles, bajo la lluvia...
En la cabina telefónica busco,
entre miles de hilos, uno solo.

Con su cuerpo de toro, la tormenta,
con su rostro de persona la tentación,
ya en las esquinas lóbregas trabaron,
conmigo, cuerpo a cuerpo, tal combate,

que tan sólo si encuentro ese hilo,
el de la voz de Ariadna, podré entero
conducirme de nuevo a mi destino.

Y a través de este círculo de números
voy tanteando el acceso al parapeto
—que desde aquí no se ve porque está oscuro.

David Mourão-Ferreira



TESEU, AO TELEFONE

Labirinto de néon e de vento,
noite por estas ruas, sob a chuva...
Na cabina telefónica procuro,
entre milhares de fios, um somente.

Com seu corpo de touro, a tempestade,
com seu rosto de gente, a tentação,
já nas esquinas lóbregas travaram,
comigo, corpo-a-corpo, tal combate

que somente encontrando aquele fio,
o da voz de Ariana, poderei
reconduzir-me inteiro ao meu destino.

E através deste círculo de números
vou tentando o acesso ao parapeito
- que daqui se não vê, porque está escuro.


(Traducido por El transcriptor)






martes, 29 de septiembre de 2009

Saber vender (Ricardo Piglia)

Ilustración de Brenda Leconte

Mi padre, dijo Ratliff, fue un narrador excepcional. Vendía máquinas de coser por el campo. Andaba de un lado a otro, con un camioncito entoldado y paraba en las chacras y se sentaba a la sombra de los tilos a conversar con las mujeres que le ofrecían limonada. Era capaz de vender una máquina inservible usando el arte hipnótico de la narración. Narrar, decía mi padre, es como jugar al póker, todo el secreto consiste en parecer mentiroso cuando se esta diciendo la verdad.


(De su libro Prisión perpetua, 1988, Editorial Sudamericana)



lunes, 28 de septiembre de 2009

La musa (Anna Ajmátova)

Fotografía de Julia Margaret Cameron (1815-1879)


LA MUSA

Cuando aguardo su llegada por las noches,
pareciera que la vida pende de un cabello
¿Qué son los honores, la juventud, la libertad,
ante la dulce huésped con su flauta en la mano?

Y entra, me mira fijamente
y me quita la manta.
Le digo: “¿Fuiste tú quien dictó a Dante
las páginas del Infierno?” Y responde: Yo.

Anna Ajmátova


(Soy vuestra voz. Antología. Selección, prólogo y traducción del ruso: Belén Ojeda. Poesía Hiperión)

"Ceci n'est pas..." (Magritte + Stêvz)


La perfidia de las imágenes (1928-1929), de René Magritte



ceci n'est pas un poisson vivant fumant une pipe hors de l'eau froide


domingo, 27 de septiembre de 2009

Caravaggio






















Michelangelo Merisi da Caravaggio (1571-1610), fue un pintor italiano activo en Roma, Nápoles, Malta y Sicilia, entre los años de 1593 y 1610. Es considerado como el primer gran exponente de la pintura barroca.

Retrato del pintor Caravaggio, dibujado por Ottavio Leoni


sábado, 26 de septiembre de 2009

Granados, por Larrocha



La Danza Española nº 5 de Enrique Granados, interpretada por la pianista Alicia de Larrocha.





Julia Margaret Cameron












Julia Margaret Cameron (1815-1879) fue una fotógrafa inglesa que se dedicó al retrato fotográfico de corte artístico, así como a la representación escenográfica de alegorías que la enmarcan en la corriente de la fotografía academicista.

Llegó a exponer en la Exposición Universal de 1870, y su obra fue reconocida póstumamente, junto a la de Lewis Carroll, gracias a su reivindicación por parte de los fotógrafos del pictorialismo, así como al apoyo del grupo literario de Bloomsbury y a su sobrina nieta Virginia Woolf.



Autorretrato de Julia Margaret Cameron





viernes, 25 de septiembre de 2009

Consejos para la vida (Arquíloco)

Fotografía tomada del blog Helleniká


CONSEJOS PARA LA VIDA
(67a D)

Corazón, corazón, por irremediables heridas turbado,
¡levántate!, ¡defiéndete de tus oponentes ofreciéndoles de frente
el pecho! En emboscadas de enemigos resiste
con firmeza. Y, si vences, no te ufanes públicamente;
ni, si eres vencido, en casa derrotado te lamentes.
Con las alegrías ríe y con las desgracias llora,
pero no demasiado. Debes conocer el ritmo que gobierna al ser humano.


(Traducción de Ricardo L. Rodríguez en Helleniká.)


Añadimos otros datos biográficos de Arquíloco (712-664 a.C.) a los leídos en nuestra anterior entrada sobre este poeta lírico griego:

De padre noble y madre esclava, perdió su fortuna y estuvo arruinado durante gran parte de su vida, e incluso tuvo que trabajar como mercenario para subsistir. Rechazado por la sociedad y por su amada, Neobule, hizo de ello tema de su poesía, cruda y satírica, siendo el primer poeta de la Antigüedad en tomar la propia vida como referente poético. Su poesía es de gran sinceridad, y destaca formalmente por el uso del metro yámbico para temas satíricos, razón por la cual se le considera uno de los principales renovadores de esta forma. Sus yambos fueron prohibidos en Esparta, ya que iban dirigidos a Neobule y a su padre, y le acusaron de haber inducido a ambos al suicidio. También escribió himnos y elegías, pero del total de su obra sólo se han conservado algunos fragmentos.


jueves, 24 de septiembre de 2009

Peter Greenaway y los pintores barrocos

Caravaggio, "La vocación de San Mateo" (1599-1600)


Velázquez, "Vieja friendo huevos" (c. 1618)


Rubens, "Autorretrato sin sombrero" (c. 1639)


Rembrand, "Autorretrato" (1661)

"Me fascina el arte barroco, porque sus grandes intérpretes, Caravaggio, Velázquez, Rubens y Rembrandt, fueron los primeros, que simultáneamente y desde distintos países, empezaron a experimentar con la representación del mundo bajo la luz artificial y la luz artificial es la principal herramienta del cineasta"

Peter Greenaway


Escena de "El vientre del arquitecto" (1987)



miércoles, 23 de septiembre de 2009

Elogio de la mala conciencia de uno mismo (Wisława Szymborska)



ELOGIO DE LA MALA CONCIENCIA DE UNO MISMO

El ratonero no tiene nada que reprocharse.
Los escrúpulos le son ajenos a la pantera negra.
No dudan de lo apropiado de sus actos las pirañas.
El crótalo se acepta sin complejos a sí mismo.

No existe un chacal autocrítico.
El tábano, la langosta, la tenia y el caimán
viven como viven y así están satisfechos.

De cien kilos es el corazón de la orca,
pero no le pesa.

Nada más animal
que una conciencia limpia
en el tercer planeta del Sol.


Wisława Szymborska



(Traducción de Abel A. Murcia Soriano en el libro El gran número. Fin y principio y otros poemas, de Wisława Szymborska —varios traductores—, poesía Hiperión, 4ª ed., 2008)


Otro poema de Szymborska, "Contribución a la estadística".




martes, 22 de septiembre de 2009

El pasado es un país extranjero (António Lobo Antunes)


António Lobo Antunes (Fotografía del diario El Mundo)


No se puede hablar de literatura portuguesa contemporánea sin nombrar a António Lobo Antunes (Lisboa, 1942), candidato al Premio Nobel. Y no se puede hablar de este autor en español sin mencionar a su principal traductor a nuestra lengua, Mario Merlino, que por desgracia, fallecido el pasado 29 de agosto en Madrid. La entrada de hoy va dedicada a él también.

La actividad como traductor de Mario Merlino comenzó en 1977. Aparte de a Lobo Antunes, tradujo a otros autores de lengua portuguesa como Jorge Amado, Clarice Lispector, Nélida Piñón, Eça de Queirós, Mia Couto; italianos, como Natalia Ginzburg, Dacia Maraini y Gianni Rodari; franceses, catalanes e ingleses. En 2004 recibio el Premio Nacional por su traducción de la obra de Lobo Antunes, Auto dos danados, Auto de los condenados en nuestra lengua. Y era poeta.

Hoy no traemos un fragmento de una novela de Lobo Antunes —tiempo habrá— , sino un artículo periodístico. ¡Qué placer leer en el suplemento Babelia del diario El País durante tantos sábados las Crónicas que Lobo Antunes publicaba semanalmente en la revista portuguesa Visão, excelentemente traducidas por Merlino!



EL PASADO ES UN PAÍS EXTRANJERO

Lo vivido siempre observa desde un sitio inamovible. Así es que cuando alguien pregunta, por ejemplo, ¿te acuerdas de mí? y la respuesta no es clara, los fragmentos del pasado intentan regresar hasta armar el puzle de ese episodio o persona citada. Entonces, una vez hurgado en la memoria, suele llegar la nostalgia y, tras ella, el reencuentro con el pasado que suscita preguntas del tipo ¿cuántos años tengo?

Caras que asoman desde el pasado y vienen gastadas por el tiempo. ¿Te acuerdas de mí? Llegan del colegio, del instituto, de la facultad, del ejército, de más atrás todavía, de los lugares de la infancia: vivían cerca de la casa de mis padres, me veían en la calle, en la parada del autobús, saliendo de la cafetería, qué sé yo. Caras que los años han ido usando, labrando, y no obstante algo en los ojos de los ojos de antaño, un vestigio en la sonrisa de la sonrisa de ayer, lo que queda de un gesto remoto en sus gestos de hoy.

Hasta las voces han cambiado, yo observando sorprendido y, para mis adentros, No puede ser, no puede ser.

¿Te acuerdas de mí? En rigor me acuerdo mal porque algo, en todo mi cuerpo, se resiste a aceptar la injusticia de la vida, el ejercicio nostálgico de épocas que han dejado de ser, la recapitulación melancólica de la memoria: ¿te acuerdas de mí?, y no personas, fragmentos de personas que me hablan de un momento que ya fue como si siguiese siendo, que me rodean de difuntos y ruinas, ruinas de emociones, de entusiasmos, de alegrías, semejantes a Pompeyas que ha enterrado la lava del olvido. Y de repente están allí y con ellas episodios desenfocados que regresan, tanta esperanza enterrada, tanto difunto que me observa de lejos, con una dulzura enternecida: ¿te acuerdas de mí? Mi comienzo favorito es el de una novela de L. P. Hartley, escritor que, supongo, ya nadie lee.

Lo leo yo. La primera frase dice así: “El pasado es un país extranjero: allí las cosas se hacen de otra manera”. Y de ese país extranjero, que sigue existiendo paralelo al presente, surge de vez en cuando un abrazo, una frase, una palma enternecida que se apoya en mi hombro con una levedad esperanzada.

¿Te acuerdas de mí? y los ojos del alma con dificultad para enfocarlas, una negativa interior a aceptar los desmanes de la suerte, la certidumbre más o menos indecisa de ser todavía un hombre para más tarde. ¿Cuántos años tengo? Me da la impresión de que pocos, acabo de nacer. Nunca le he preguntado a nadie ¿Te acuerdas de mí? porque siempre soy otro. ¿Acordarse de qué? El del colegio, o el del instituto, o el de la facultad, o el del ejército, es un pariente vago, un antepasado difuso entre criaturas difusas, un fulano que probablemente nunca existió, inventado por fotografías y recuerdos imaginados. ¿Qué padres, qué abuelos, qué hermanos, qué amigos, qué compañeros de estudio, yo que me negaba a estudiar? Nunca he coleccionado nada a no ser cosas imposibles, me he pasado los días buscando picaportes en paredes sin puerta. Por ahí encontraba uno, a fuerza de insistir me metía en una habitación a oscuras, salía con un puñado de páginas ya escritas, descubiertas al tacto en un anaquel invisible. Les ponía un título, los editores las publicaban. No tengo la noción de que me pertenecen, de haberlas hecho yo mismo. Sólo anduve por allí reuniéndolas, en una especie de sueño.

Si fuese totalmente honesto no les pondría mi nombre: me he limitado a juntarlas con una obstinación sonámbula: durante toda mi existencia no he hecho otra cosa que ser un ciego recorriendo sombras. Escribir es escuchar con fuerza. Seguir escuchando lo ya escuchado. Seguir escuchando lo ya ya escuchado. Y lo ya ya ya escuchado. Y así sucesivamente. Vaciarme de lo que no sea esto para poder llenarme. No se me antoja otra tarea fuera de esta escucha perpetua.

Cuando no estamos vacíos no ocurre nada.

El secreto es avanzar sin ideas, sin planes. Dejar venir. No añadir ni quitar. Recibir con humildad la inocencia. Husmear como los animales, ir excavando, excavando.

Y abajo, después de mucha tierra, muchos caparazones de insectos, muchas hojas, muchas raíces, muchas piedras, el libro. Que no se escribe, se limpia. Una ocupación de minero sin linterna en la frente hasta encontrarnos con las personas y nosotros en medio de ellas. Una profesión de silencio hasta que nos toquen las voces. ¿De qué trata su libro? No sé de qué tratan mis libros, no sé para qué sirven. No es eso lo que me interesa. No hablo sobre ellos porque no me es posible hablar sobre ellos. Son máquinas que se me escapan.

Aparatos de los que no tengo el manual de instrucciones. Son mi desánimo y mi alegría. ¿De qué trata su libro? Pues bien, para empezar ni siquiera es mío. Andaba por ahí, lo capturé. Es decir, lo fui capturando a medida que lo escribía. Es un error leerlos, me parece. Se deben husmear como hacen los animales e ir excavando, excavando.

(Babelia, 30-6-2007)


Mario Merlino
(Coronel Pringles, prov. de Buenos Aires, 1948-Madrid, 2009)





lunes, 21 de septiembre de 2009

"Aquí me pongo a llorar", poema náhuatl


Aquí me pongo a llorar,
me pongo triste.
Soy sólo un cantor.
Vean, amigos míos,
acaso con nuestras flores
¿he de vestirme allá donde
están los que no tienen cuerpo?
Me pongo triste.


Ni hual choca in
ni hual icnotlamati
zan ca anicnihuan
azo toxochiuh on
¿ma ye ic ninapantiuh
can on Ximohuayan?
Nihuallaocoya.



(Del blog DIOSA-INFANTA)



domingo, 20 de septiembre de 2009

Lucía Franco










Lucía Franco es una joven diseñadora gráfica e ilustradora uruguaya. Puede verse más de lo que hace en su página de Flickr o en su blog, luz de luciérnaga.


sábado, 19 de septiembre de 2009