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el sabroso oficio / del dulce mirar Góngora – ¡Qué difícil es entender la belleza! Günter Eich

lunes, 30 de noviembre de 2009

Edward Hopper & Anna Kharina

Hello to Edward Hopper, Anna Kharina



Morning Sun, Edward Hopper


De la joven fotógrafa rusa Anna Kharina ya hemos visto aquí unas fotografías de paisajes de su San Petersburgo natal.




Un scherzo de Schubert




Vuelve Franz Schubert por aquí. El tercer movimiento de su Sonata para piano en Si bemol mayor, D. 960, Scherzo (Allegro vivace con delicatezza), en las manos del pianista austriaco Alfred Brendel. Para empezar bien el día y la semana, para entrar con buen pie en diciembre. Nos dejamos llevar.




domingo, 29 de noviembre de 2009

El premio (El Roto)




Gilmar Fraga
























La calidad de la enseñanza en Brasil


Educación

El brasileño Gilmar Fraga (1968), ilustrador y caricaturista, tiene un blog donde publica sus caricaturas, Fraga caricaturas, además de su página de Flickr.

De su perfil de Flickr: Es ilustrador y caricaturista premiado en salones de humor nacionales e internacionales. Desde 1996, trabaja como ilustrador para el periódico de Porto Alegre "Jornal Zero Hora"  y todavía tiene tiempo para ilustrar portadas de libros, discos y campañas publicitarias.



sábado, 28 de noviembre de 2009

Polly Chandler


















"Polly Chandler is an American photographer noted for her unique portrait style illuminating the personality of her subjects through selective backgrounds and the use of large format cameras."

Las fotografías han sido extraídas de su página de Flickr. También está su página oficial: Polly Chandler.


Autorretrato (Película Polaroid Type 55)



viernes, 27 de noviembre de 2009

Ulises a Nausica (David Mourão-Ferreira)

Ulises y Nausica, de Pieter Lastman (1619)



ULISES A NAUSICA

No era fábula esta nostalgia
de a mi lado estar sin estar conmigo:
te veo ahora en agua, arena, carne,
dentro del sueño el rostro presentido.

Olor de roca donde el mar no llega
aunque se invente el mar mareas vivas...
Te reconozco, palma sin igual,
la gracia de la tierra al cielo erguida.

Pisas, al caminar, el propio viento
que se embozó en el manto de una duna...
Bajo tus pies deshaces los granos del tiempo

pues tan ajena al tiempo tú caminas.
¿De qué me sirve haber vencido siempre
si me derrota aquí tu juventud?

David Mourão-Ferreira



(Traducido por El transcriptor)



ULISSES A NAUSÍCAA

Não tinha sido fábula a saudade
de estar ao pé de mim sem estar comigo:
vejo-te agora em água, areia, carne,
e és o vulto no sonho pressentido!

Cheiro de rocha a que não chega o mar,
por mais que o mar invente marés vivas...
Reconheço-te, ó palma tão sem par;
és a graça da terra ao céu erguida.

Pisas, ao caminhar, o próprio vento,
que se embuçou no manto de uma duna...
Desfazes sob os pés os grãos do tempo

por do Tempo não teres noção nenhuma...
De que me serve ter vencido sempre,
se aqui me vence a tua juventude?






Ó meu bem (Fernando Lopes Graça)



Letra popular de la isla de S. Jorge, en las Azores. La música es del compositor portugués Fernando Lopes Graça (1906-1994). Canta la soprano Filomena Amaro, acompañada al piano por Gabriela Canavilhas. La pintura es de Luís Noronha da Costa



jueves, 26 de noviembre de 2009

La cantante calva (Eugène Ionesco)



Hoy se cumplen cien años del nacimiento del dramaturgo y escritor francés de origen rumano Eugène Ionesco (1909-1994), uno de los principales autores del llamado "teatro del absurdo", aunque él prefería la denominación "teatro de la burla". Una de sus obras clave es La cantante calva (La cantatrice chauve, 1950).

El teatro del absurdo se caracteriza por tramas que parecen carecer de significado, diálogos repetitivos y falta de secuencia dramática que a menudo crean una atmósfera onírica. El teatro del absurdo tiene fuertes rasgos existencialistas y cuestiona la sociedad y al hombre. A través del humor y la mitificación escondían una actitud muy exigente hacia su arte. La incoherencia, el disparate y lo ilógico son también rasgos muy representativos de estas obras.


Jacques Lemarchand, que estuvo presente en el Théâtre des Noctambules la noche del estreno de La cantante calva, el 11 de mayo de 1950, recogió algunas de las impresiones del público a la salida del local:

“las quejas, las lamentaciones, las expresiones de agravio y las agudezas aceradas que un espectáculo que les ha desagradado inspira a los notables. Esa noche no una, sino diez, quince, veinte veces oí este trozo de diálogo: "Pero, en fin, ¿por qué La cantante calva? Me parece, amiga mía, que no ha aparecido en escena cantante alguna. Por lo menos yo no la he visto. ¡Y calva! ¿Ha visto usted que alguno de los personajes fuese calvo?... ¿Y ese bombero? ¿Qué tiene que hacer ahí un bombero? ¿De quién se burlan?". Era evidente que los notables no habían "comprendido"; les prometían una cantante calva y, como no les mostraban una cantante calva, se sentían robados, lo que no perdonan: Ionesco lo vio bien al día siguiente.”


ESCENA I

Interior burgués inglés, con sillones ingleses. Velada inglesa. El señor SMITH, inglés, en su sillón y con sus zapatillas inglesas, fuma su pipa inglesa y lee un diario inglés, junto a una chimenea inglesa. Tiene anteojos ingleses y un bigotito gris inglés. A su lado, en otro sillón inglés, la señora SMITH, inglesa, remienda unos calcetines ingleses.
Un largo momento de silencio inglés. El reloj de chimenea inglés hace oír diecisiete toques ingleses.

SRA. SMITH:
– ¡Vaya, son las nueve! Hemos comido sopa, pescado, patatas con tocino, y ensalada inglesa. Los niños han bebido agua inglesa. Hemos comido bien esta noche. Eso es porque vivimos en los suburbios de Londres y nos apellidamos Smith.

SR. SMITH: (continuando su lectura, chasquea la lengua).

SRA. SMITH:
– Las patatas están muy bien con tocino, y el aceite de la ensalada no calidad que el aceite del almacenero de enfrente, y también mejor que el aceite del almacenero del final de la cuesta. Pero con ello no quiero decir que el aceite de aquéllos sea malo.

SR. SMITH: (continuando su lectura, chasquea la lengua).

SRA. SMITH:
– Sin embargo, el aceite del almacenero de la esquina sigue siendo el mejor.

SR. SMITH: (continuando su lectura, chasquea la lengua).

SRA. SMITH:
– Esta vez Mary ha cocido bien las patatas. La vez anterior no las había cocido bien. A mí no me gustan sino cuando están bien cocidas.

SR. SMITH: (continuando su lectura, chasquea la lengua).

SRA. SMITH:
– El pescado era fresco. Me he chupado los dedos. Lo he repetido dos veces. No, tres veces. Eso me hace ir al retrete. Tú también has comido tres raciones. Sin embargo, la tercera vez has tomado menos que las dos primeras, en tanto que yo he tomado mucho más. Esta noche he comido mejor que tú. ¿Cómo es eso? Ordinariamente eres tú quien come más. No es el apetito lo que te falta.

SR. SMITH: (continuando su lectura, chasquea la lengua).

SRA. SMITH:
– No obstante, la sopa estaba quizás un poco demasiado salada. Tenía más sal que tú. ¡Ja, ja! Tenía también demasiados puerros y no las cebollas suficientes. Lamento no haberle aconsejado a Mary que le añadiera un poco de anís estrellado. La próxima vez me ocuparé de ello.

SR. SMITH: (continuando su lectura, chasquea la lengua).



(No desesperemos. El Sr Smith acabará por responder a su mujer...)




Siciliana (Gabriel Fauré)



Lisa Challans y Mercè Mirò interpretan la "Siciliana" de Gabriel Fauré el 4 de agosto de 2009 en la Capilla de Santa Clara, en Castelló D'Empúries.


miércoles, 25 de noviembre de 2009

Bajo un cuadro (Paul Celan)


"Cuervos sobre un trigal" (1890),  que se supone fue el último cuadro pintado por Van Gogh.

Dos versiones en nuestra lengua de un mismo poema de Paul Celan (1920-1970), poeta alemán de origen judío rumano y habla alemana.

BAJO UN CUADRO

Ola de trigo sobrevolada de cuervos.
¿El azul de qué cielo? ¿El de abajo? ¿El de arriba?
Flecha tardía que ha disparado el alma.
Zumba más fuerte. Arde más cerca. Los dos mundos.

Paul Celan

(Traducción de Joan Parra)


BAJO UN CUADRO

Onda de trigo por enjambre de cuervos recorrida.
¿De qué cielo azul? ¿Del de abajo? ¿Del de arriba?
Tardía flecha desde el alma lanzada con impulso.
Reforzado rehilar. Inmediato encandescer. Dos mundos.

(Obras completas, Paul Celan. Editorial Trotta, 3ª ed., 2002. Traducción de José Luis Reina Palazón)


UNTER EIN BILD

Rabenüberschwärmte Weizenwoge.
Welchen Himmels Blau? Des untern? Obern?
Später Pfeil, der von der Seele schnellte.
Stärkres Schwirren. Nähres Glühen. Beide Welten.


Otro poema de Celan en el blog, Fuga de la muerte.


An der Donau (Schubert)




El barítono Dietrich Fisher-Dieskau, acompañado al piano por Sviatoslav Richter, interpreta el lied de Franz Schubert "An der Donau" (Mayrhofer) D.553, 1817. La grabación es de 1978.





martes, 24 de noviembre de 2009

Todo amor es efímero (Ángel González)


Fotografía de Sonia de Spa


TODO AMOR ES EFÍMERO

Ninguna era tan bella como tú
durante aquel fugaz momento en que te amaba:
mi vida
entera.

Ángel González



Y a propósito de este poema, se me vino a la cabeza un verso del poeta portugués Ruy Belo:


Yo la veía y sabía que, al verla, la perdía.

Eu a via e sabia que ao vê-la a perdia.



¡Y viva Kraus!




El 24 de noviembre de 1927 nació el grande e incomparable Alfredo Kraus. Aquí lo escuchamos cantando la bellísima aria "Pourquoi me réveiller" de Werther, obra de Jules Massenet, tan querida por el tenor canario y tan importante para él..


lunes, 23 de noviembre de 2009

Si yo fuera fuego (Cecco Angiolieri)



SI YO FUERA FUEGO

De ser yo fuego, quemaría el mundo;
si fuese un vendaval, lo arrasaría;
en caso de ser agua, lo ahogaría;
y, si Dios, lo hundiría en lo profundo;

de ser papa, estaría muy jocundo
y en trampas a los fieles metería;
si fuese emperador, ¿sabes qué haría?:
cortaría el pescuezo a todo el mundo.

Si fuese muerte, iría por mi padre;
si fuese vida, de él me escaparía;
y de igual modo haría con mi madre.

Siendo el Cecco que soy y siempre fui,
las mozas más hermosas tomaría
y las viejas y feas para ti.

Cecco Angiolieri

(Traducción de Teodosio Muñoz Molina)


S'I' FOSSE FUOCO

S’i’ fosse foco, arderei’l mondo;
s’i’ fosse vento, lo tempesterei;
s’i’ fosse acqua, i’ l’annegherei;
s’i’ fosse Dio, mandereil’en profondo;

s’i’ fosse papa, sare’allor giocondo,
che tutti’i cristiani imbrigherei;
s’i’ fosse ’mperator, sa’ che farei?:
a tutti mozzarei lo capo a tondo.

S’i’ fosse morte, andarei da mio padre;
s’i’ fosse vita, fuggirei da lui:
similemente farìa da mi’ madre.

S’i’ fosse Cecco, com’i’ sono e fui,
torrei le donne giovani e leggiadre:
e vecchie e laide lasserei altrui.



Cecco Angiolieri (1260-1312) fue un poeta medieval, contemporáneo de Dante. Perteneció a la escuela de Toscana, que reunió a un puñado de poetas populares y jocosos, de los cuales Angiolieri es el más relevante. Su composición "Si yo fuera fuego..." (así como algunos versos en contra de Alighieri) son frecuentemente citados en antologías de lírica popular en la Edad Media. La crítica actual sostiene que Cecco fue menos rebelde de como lo presentan los Románticos, los cuales reivindicaron con fuerza sus ideales. Está fuera de duda, de cualquier manera, que vivió una vida por lo menos aventurera.



Ohimè dov' è il mio ben (Claudio Monteverdi)



El grupo Cantus Cölln interpreta "Ohimè dov' è il mio ben" (Ay de mí, ¿dónde está mi bien) de Claudio Monteverdi. La letra es un poema de Torquato Tasso (1544-1595).

Ohimè dov'è il mio ben,
dov'è il mio core
chi m'asconde il mio ben
e chi m'el toglie.

Dunque ha potuto
sol desio d'honore
darmi fera cagion
di tante doglie.

Ahi sciocco mondo e cieco
ahi cruda sorte
che ministro mi fai
della mia morte.


domingo, 22 de noviembre de 2009

¡Viva la música!


Santa Cecilia y el ángel, de Carlo Saraceni.







Y la música acompañará a las palabras de este blog, precediéndolas, de lunes a viernes de la próxima semana.



Alex Gross










Alex Gross (born August 30, 1968 in Roslyn Heights, New York) is a visual artist currently working in Los Angeles, California. He specializes in oil paintings on canvas whose themes include globalization, commerce, great beauty, dark mayhem, and the remorseless passage of time.


sábado, 21 de noviembre de 2009

Como una lágrima (Gustavo Martín Garzo) + Claudio


Fotografía de Juan Ramón R.

COMO UNA LÁGRIMA

Conocí a Claudio Rodríguez en uno de sus viajes a Valladolid, a comienzos de los años ochenta. Jorge Guillén aún vivía y él vino a participar en un homenaje que le estaba dedicando la Universidad. Dio su conferencia en el solemne Paraninfo, y recuerdo que fue la conferencia más breve que he escuchado nunca, pues apenas habían pasado veinte minutos cuando, levantando las manos en un gesto de disculpa, Claudio Rodríguez nos dijo que eso era todo. Sin embargo, no he podido olvidar esa conferencia. Es extraño, porque sólo habló de una jarra de agua, la jarra que el bedel había puesto a su lado para que bebiera. Así explicó la poesía de Jorge Guillén. El logro de su poesía, nos dijo, era darnos a ver el mundo y celebrar la presencia de las cosas, y puedo asegurar que jamás el agua de una jarra fue más real que cuando él la sostuvo en alto mientras hablaba.

Luego un grupo de amigos y amigas le acompañamos a lo largo de la noche. Nos contó infinidad de anécdotas, sobre todo de Blas de Otero, que era un poeta al que quería fraternalmente. Recuerdo una de ellas. Blas de Otero y él coincidieron en un bar con un camarero aficionado a la poesía. Desconocía quiénes eran, y empezó a hablarles de su secreta afición. Muy pronto, los tres se turnaban en el recitado de los poetas clásicos, San Juan, Lope de Vega, Garcilaso, Quevedo... Pero, de pronto, el camarero interrumpió el flujo de los versos para decirles que en su opinión el único poeta actual que se les podía comparar era Blas de Otero. Y se puso a recitarles varios de sus poemas, que se conocía de memoria. Claudio Rodríguez, entusiasmado, iba a decirle que su admirado poeta estaba enfrente de él, pero Blas de Otero se lo impidió. Aún más, pagó la cuenta a toda prisa y le arrastró sin darle tiempo a protestar fuera del bar. "No he conocido a un poeta más vergonzoso que él", concluyó con una sonrisa triste.

Nos contó otra historia de un famoso jugador de pelota, ya mayor, que participaba en el que iba a ser su último partido contra la estrella ascendente del momento. Nadie dudaba que fuera a perder, y así fue, aunque lograra hacer algo que valía más que el partido ganado. Su rival le envió una pelota fatídica y, cuando todos la daban por perdida, el viejo jugador no sólo logró devolvérsela, sino hacerlo de una forma única, pues la pelota pareció desvanecerse al tocar el suelo sin dar opción a ser recuperada por nadie. Y Claudio Rodríguez añadió: "Como si fuera una lágrima". Ésa fue su expresión. Y recuerdo que, al repetirla, nosotros veíamos a su conjuro el vuelo de la pelota y cómo al caer se confundía con una lágrima que contenía a la vez el dolor de la despedida y el gozo del inexplicable acierto. Fue lo que Claudio Rodríguez buscó siempre al escribir sus poemas. Esas palabras que de pronto se ensimisman y ofrecen su sentido porque se van a lo más hondo. Eso era la poesía para él: una lágrima que naciendo del dolor es también el lugar misterioso del encuentro con el mundo y la vida. El vuelo de una celebración.

Gustavo Martín Garzo

Babelia, 21-11-09


Nota. El vuelo de la celebración (1976) fue el penúltimo libro de poemas publicado por Claudio Rodríguez, y en ese libro figura "Lágrima":


LÁGRIMA

Cuando el sollozo llega hasta esta lágrima,
lágrima nueva que eres vida y caes,
estás cayendo y nunca caes del todo,
pero me asciendes hasta mi dolor,
tú, que eres tan pequeña
y amiga, y silenciosa,
de armoniosa amargura.
Con tu sabor preciso me modelas,
con tu sal que me llega hasta la boca
que ya no dice nada porque todo lo has dicho.

Lo has dicho tú, agua abierta.
Y este certero engaño
de la mirada,
transfigurada por tu transparencia
me da confianza y arrepentimiento.
Estás en mí, con tu agua
que poco a poco hace feraz el llanto.



Vanessa Winship













Vanessa Winship es una fotógrafa inglesa británica nacida en 1960. El año pasado ganó el título de Fotógrafo del Año de la primera edición de los Premios Internacionales de Fotografía Sony (SWPA, siglas en inglés) en el Palacio de Festivales de Cannes.

Salvo la última fotografía, las demás provienen de una serie titulada "Sweet Nothings: rural schoolgirls from the borderlands of Eastern Anatolia". Pueden verse más de esta serie y de otras en Vanessa Winship Projects.



viernes, 20 de noviembre de 2009

Una historia sencilla (Leonardo Sciascia)



Hace 20 años murió en Palermo uno de los mayores escritores italianos del siglo XX, Leonardo Sciascia, quien también se distinguió por su posición crítica e independiente, que le valdría un amplio reconocimiento y estima, hasta el punto de que escritores, políticos y público en general lo consideraran como "conciencia crítica de Italia" por su implacable denuncia de la corrupción política y de la violencia mafiosa

Una historia sencilla (Una storia semplice), publicada por decisión testamentaria del autor el mismo día de su fallecimiento a los 78 años, “es, en realidad, una historia complicadísima pese a su brevedad, una novela policiaca siciliana con fondo de mafia y droga, aunque jamás se nombra ni la una ni la otra. Todo empieza con una llamada telefónica a la policía comunicándole el aparente suicidio de una persona. A partir de ese momento, de repente, la historia va creciendo, se dilata, se embrolla sin dejarnos ni un instante de reflexión.” (Lecturalia).



El día siguiente, el sargento fue de patrulla a Cotugno, con el estado de ánimo —él y los dos agentes que lo acompañaban— de quien da un paseo: estaban seguros, por lo que había dicho el inspector, de que aquel lugar estaba deshabitado y de que la llamada de la noche anterior había sido una broma. Un riachuelo, que corría al pie de la colina, era ya sólo un álveo pedregoso, de piedras blancas como huesos, pero la colina, con aquella alquería ruinosa en la cima, verdeaba. Tras hacer una inspección ocular, su propósito era el de ponerse a recoger espárragos y chicorias: los tres, como campesinos que habían sido, eran expertos en reconocer las buenas verduras silvestres.

Entraron en el cercado, que no estaba hecho, como se podía creer mirando desde abajo, de simples muros: eran almacenes, con las puertas cerradas con cerrojos lustrosos, que circundaban el chalet, en verdad gracioso y con muchas señales de disgregación,de ruina. Dieron una vuelta en torno a él. Todos los postigos estaban cerrados, salvo una ventana por cuyos cristales se podía mirar dentro. A la deslumbrante luz de aquella mañana de marzo, al principio les costó ver con claridad el interior: después empezaron a distinguir y, tras repetir la prueba colocándose las manos de pantalla contra el sol, a los tres les pareció indudable que había un hombre sentado de espaldas a la ventana y abatido sobre un escritorio.

El sargento adoptó la decisión de romper el cristal de la ventana, abrirla y entrar en el cuarto: ese hombre podía haber caído víctima de un ataque, tal vez hubiera tiempo de socorrerlo. Pero estaba muerto y no de síncope o infarto; en la cabeza, apoyada sobre el escritorio, entre la mandíbula y la sien, tenía un cuajaron de sangre.

El sargento gritó a los dos agentes, que también habían entrado saltando por la ventana: «¡No toquéis nada!», y, para no tocar el teléfono, que estaba sobre el escritorio, ordenó a uno de ellos que volviera a la comisaría, contara lo que habían visto y mandase venir en seguida al médico, al fotógrafo y a los dos o tres de la comisaría que tenían la consideración y el privilegio de expertos científicos: según el sargento sólo el privilegio, pues hasta entonces no había experiencia de un solo caso en que hubiesen hecho una contribución resolutoria;más bien lo que hacían era confundir.

Tras dar esas órdenes y repetir al agente que se había quedado con él que no tocara nada, el sargento empezó a hacer su trabajo de observación con vistas al informe escrito que después había de redactar: tarea bastante ingrata siempre, pues sus años de escuela y sus poco frecuentes lecturas no bastaban para hacerlo sentirse seguro con el italiano. Pero, curiosamente, el hecho de tener que escribir sobre las cosas que veía, la preocupación, la angustia casi, daba a su mente una capacidad de selección, de elección, de esencialidad, gracias a la cual lo que después quedaba en la red de la escritura acababa siendo sensato y agudo. Tal vez ocurra lo mismo a los escritores italianos meridionales, en particular los sicilianos: pese al bachillerato, la universidad y las numerosas lecturas.



Leonardo Sciascia, pasión española, artículo de Juan Cruz en El País de hoy, en el que se da cuenta del amor del autor siciliano por nuestro país y nuestra literatura: Cervantes, Ortega... "Tengo España en el corazón", solía decir Sciascia.


1984 (George Orwell)


Imagen del blog The Tizona Group


Sinopsis de 1984:


En una supuesta sociedad policial, el estado ha conseguido el control total sobre el individuo. No existe siquiera un resquicio para la intimidad personal: el sexo es un crimen, las emociones están prohibidas, la adoración al sistema es la condición para seguir vivo. La Policía del Pensamiento se encargará de torturar hasta la muerte a los conspiradores, aunque para ello sea necesario acusar a inocentes. Winston y Julia, a pesar de ser miembros del Partido y sabiendo que el Gran Hermano les vigila, se rebelan contra ese poder que se ha adueñado de las conciencias de sus conciudadanos. El camino que seguirán se convertirá en un peligroso laberinto hacia un final incierto.


Era un día luminoso y frío de abril y los relojes daban las trece. Winston Smith, con la barbilla clavada en el pecho en su esfuerzo por burlar el molestísimo viento, se deslizó rápidamente por entre las puertas de cristal de las Casas de la Victoria, aunque no con la suficiente rapidez para evitar que una ráfaga polvorienta se colara con él.

El vestíbulo olía a legumbres cocidas y a esteras viejas. Al fondo, un cartel de colores, demasiado grande para hallarse en un interior, estaba pegado a la pared. Representaba sólo un enorme rostro de más de un metro de anchura: la cara de un hombre de unos cuarenta y cinco años con un gran bigote negro y facciones hermosas y endurecidas. Winston se dirigió hacia las escaleras. Era inútil intentar subir en el ascensor. No funcionaba con frecuencia y en esta época la corriente se cortaba durante las horas de día. Esto era parte de las restricciones con que se preparaba la Semana del Odio. Winston tenía que subir a un séptimo piso. Con sus treinta y nueve años y una úlcera de varices por encima del tobillo derecho, subió lentamente, descansando varias veces. En cada descansillo, frente a la puerta del ascensor, el cartelón del enorme rostro miraba desde el muro. Era uno de esos dibujos realizados de tal manera que los ojos le siguen a uno adondequiera que esté. EL GRAN HERMANO TE VIGILA, decían las palabras al pie.

Dentro del piso una voz llena leía una lista de números que tenían algo que ver con la producción de lingotes de hierro. La voz salía de una placa oblonga de metal, una especie de espejo empeñado, que formaba parte de la superficie de la pared situada a la derecha. Winston hizo funcionar su regulador y la voz disminuyó de volumen aunque las palabras seguían distinguiéndose. El instrumento (llamado teidoatítalia) podía ser amortiguado, pero no había manera de cerrarlo del todo. Winston fue hacia la ventana: una figura pequeña y frágil cuya delgadez resultaba realzada por el «mono» azul, uniforme del Partido. Tenía el cabello muy rubio, una cara sanguínea y la piel embastecida por un jabón malo, las romas hojas de afeitar y el frío de un invierno que acababa de terminar.

Afuera, incluso a través de los ventanales cerrados, el mundo parecía frío. Calle abajo se formaban pequeños torbellinos de viento y polvo; los papeles rotos subían en espirales y, aunque el sol lucía y el cielo estaba intensamente azul, nada parecía tener color a no ser los carteles pegados por todas partes. La cara de los bigotes negros miraba desde todas las esquinas que dominaban la circulación. En la casa de enfrente había uno de estos cartelones. EL GRAN HERMANO TE VIGILA, decían las grandes letras, mientras los sombríos ojos miraban fijamente a los de Winston. En la calle, en línea vertical con aquél, había otro cartel roto por un pico, que flameaba espasmódicamente azotado por el viento, descubriendo y cubriendo alternativamente una sola palabra: INGSOC. A lo lejos, un autogiro pasaba entre los tejados, se quedaba un instante colgado en el aire y luego se lanzaba otra vez en un vuelo curvo. Era de la patrulla de policía encargada de vigilar a la gente a través de los balcones y ventanas. Sin embargo, las patrullas eran lo de menos. Lo que importaba verdaderamente era la Policía del Pensamiento.




jueves, 19 de noviembre de 2009

Contradicciones


Fotografía de Jordi Gual


Una seguidilla encontrada en Miradas, el blog de Isabel.


No quiero que te vayas
ni que te quedes,
ni que me dejes solo,
ni que me lleves.





Un perro andaluz (Luis Buñuel)




Un perro andaluz (Le chien andalou) es un cortometraje de 17 minutos, mudo (en 1960 se incorporaron los motivos de Tristán e Isolda de Richard Wagner y un tango), escrito, producido, dirigido e interpretado por Luis Buñuel en 1929 con la colaboración en el guión de Salvador Dalí.

El rodaje duró 15 días. Según refiere Buñuel a De la Colina y Pérez Turrent, Un perro andaluz nació de la confluencia de dos sueños. Dalí le contó que soñó con hormigas que pululaban en sus manos y Buñuel a su vez cómo una navaja seccionaba el ojo de alguien.

Un perro andaluz está considerada la película más significativa del cine surrealista. Transgrediendo los esquemas narrativos canónicos, la película pretende provocar un impacto moral en el espectador a través de la agresividad de la imagen. Remite constantemente al delirio y al sueño, tanto en las imágenes producidas como en el uso de un tiempo no cronológico de las secuencias.

Página de eoram.com dedicada a Un perro andaluz.