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el sabroso oficio / del dulce mirar Góngora – ¡Qué difícil es entender la belleza! Günter Eich

miércoles, 29 de febrero de 2012

"Se miran, se presienten, se desean..." (Oliverio Girondo)

Fotografía de Kimberley Tell



12

Se miran, se presienten, se desean,
se acarician, se besan, se desnudan,
se respiran, se acuestan, se olfatean,
se penetran, se chupan, se demudan,
se adormecen, se despiertan, se iluminan,
se codician, se palpan, se fascinan,
se mastican, se gustan, se babean,
se confunden, se acoplan, se disgregan,
se aletargan, fallecen, se reintegran,
se distienden, se enarcan, se menean,
se retuercen, se estiran, se caldean,
se estrangulan, se aprietan se estremecen,
se tantean, se juntan, desfallecen,
se repelen, se enervan, se apetecen,
se acometen, se enlazan, se entrechocan,
se agazapan, se apresan, se dislocan,
se perforan, se incrustan, se acribillan,
se remachan, se injertan, se atornillan,
se desmayan, reviven, resplandecen,
se contemplan, se inflaman, se enloquecen,
se derriten, se sueldan, se calcinan,
se desgarran, se muerden, se asesinan,
resucitan, se buscan, se refriegan,
se rehuyen, se evaden, y se entregan.

Oliverio Girondo




De su libro Espantapájaros (1932)







martes, 28 de febrero de 2012

Toda una vida (María Dolores Pradera)

Galería de Agneta von Aisaider


Con letra y música del cubano Osvaldo Farrés, Toda una vida es uno de los más apreciados boleros de siempre. Y María Dolores Pradera lo borda.


TODA UNA VIDA

Toda una vida me estaría contigo
no me importa en qué forma
ni dónde ni cómo, pero junto a ti.

Toda una vida, te estaría mimando
te estaría cuidando como cuido mi vida
que la vivo por ti.

No me cansaría de decirte siempre,
pero siempre, siempre,
que eres en mi vida
ansiedad, angustia y desesperación.

Toda una vida me estaría contigo,
no me importa en qué forma
ni dónde ni cuándo, pero junto a ti.

No me cansaría de decirte siempre,
pero siempre, siempre,
que eres en mi vida
ansiedad, angustia, desesperación.

Toda una vida me estaría contigo
no me importa en qué forma
ni dónde ni cómo, pero junto a ti.








lunes, 27 de febrero de 2012

Unos versos de Assis Pacheco

Malmequeres de fevereiro (Fotografía de Helena Alves)

Unos versos de nuestro amado Fernando Assis Pacheco, de un poema titulado Elegia, aproveitando Bach, en que llora la muerte de un amigo.


Margaritas entre la hierba, rosas silvestres
crecen ahora de sus dedos finos.
Nadie lo espera en casa. Y la garganta
se me aprieta con tan blanca ausencia.





Malmequeres entre a erva, rosas silvestres
crescem agora de seus dedos finos.
Ninguém o espera em casa. E a garganta
aperta-se com tão branca ausência.




domingo, 26 de febrero de 2012

sábado, 25 de febrero de 2012

La letra escrita (Chantal Maillard)



LA LETRA ESCRITA

Se lo digo francamente, Señora”, le dijo el comisario de policía a Arundhati Roy, “este problema no podemos resolverlo los policías y los militares. El problema, con estos tribales, es que no comprenden la avidez. Y mientras no se vuelvan golosos, no habrá para nosotros ninguna esperanza. Le he dicho a mi jefe, quitad la fuerza y, en su lugar, poned una TV en cada casa. Todo se arreglará automáticamente”.

Hoy, después de muchos años pasados en el estudio de la letra escrita, empiezo a pensar que las sociedades ágrafas tendrían mucho que enseñarnos si tuviésemos la paciencia de escucharlas. Pueblos cuya economía de subsistencia respeta los ciclos naturales, pueblos que se saben formando parte del ecosistema y que, por tanto, ni lo degradan, ni lo corrompen. Pueblos que saben compartir su territorio con los demás seres que lo habitan y toman de él tan sólo lo que necesitan. Pueblos que no conocen el ansia.

Pero fueron silenciados porque se le atribuye a la letra escrita más valor y más poder que a la voz. La voz cambia, dicen; la oralidad no es de fiar. Y, ciertamente, lo escrito no varía, de allí que ciertas escrituras se hayan considerado “sagradas” y “verdaderas”. Pero la verdad es una noción de correspondencia, y cuando nada hay con que hacerla corresponder, la letra es pura redundancia y germen de “ideologías”: discursos de ideas que se alimentan de sí mismas. No obstante, las sociedades de la letra escrita consideran a quienes no la tienen pueblos “atrasados”. Cuando éstos levantan la voz, nadie se entera porque a nadie le interesa. Me refiero a los poblados rurales de la India pero también a los de África y a los de las selvas amazónicas y a las de Birmania y tantos otros de los que no tenemos noticia.

Los ágrafos no son noticia hasta que alguien les concede voz en la lengua oficial del mundo global. No se les oye porque no interesa que existan y si, en contra de los intereses capitalistas, hacen muestra de existir, se les neutraliza rápidamente: se les convierte en operarios, se les desplaza o se les mata. Es fácil despojarles de sus tierras: sin los títulos de propiedad que nunca han necesitado, su hábitat de repente pertenece al Estado, que se lo vende a las grandes empresas, mineras, pesqueras u otras sin que a nadie parezca importarle que devasten las costas, destruyan los manglares, contaminen las aguas costeras, intoxiquen el suelo y deserticen las selvas con industrias “de saqueo y huida”. Los gobiernos hacen oídos sordos.

Vuelvo la mirada hacia los pueblos ágrafos, hacia su milenaria sabiduría, y considero con terror nuestra economía de producción. Pienso en la cantidad de objetos útiles e inútiles que, en cada segundo, se están manufacturando en industrias que no paran ni de día ni de noche. Considero lo que cada aumento productivo le resta a la Tierra. Y tiemblo.

Nosotros, los que creemos en la letra escrita y, en razón de ello, nos pensamos mejores e independientes del resto de este mundo, ¿qué hemos hecho por él? Hemos colonizado, socavado y pervertido naciones, hemos aprisionado, esclavizado, vendido, oprimido, convertimos el sustento en mercancía. Crecimos y nos multiplicamos sobre cadáveres y restos. No dudamos en llamar “plaga” al crecimiento desmedido de una especie en detrimento de otra, pero no parece que seamos capaces de aplicarnos la palabra, a pesar de la evidente destrucción que nuestro crecimiento y nuestra voluntad de perdurar eternamente le depara al resto del planeta.

¿Volver a una economía de subsistencia? No parece que sea posible. ¿Decrecer? Como mínimo, debería intentarse. Al menos, menguar en soberbia, en individualismo, en creencias, y crecer en respeto y comprensión; cosas que a cada uno nos competen.

Chantal Maillard


Artículo publicado hoy en  Babelia (El País, 25-2-2012)


Un dibujo de Jean-Jacques Lequeu


"Y nosotras también seremos madres, porque...", un dibujo de Jean-Jacques Lequeu (1757-1826).



(Visto en kraftgenie - Flickr)



viernes, 24 de febrero de 2012

Un autorretrato de Munch


Autorretrato con una botella de vino (1906), de Edvard Munch.



3 fotos de Shinya Arimoto









Tres retratos de Shinya Arimoto, encontrados casualmente en Flickr.



Voy & vuelvo (Nicanor Parra)



Un artefacto poético del poeta chileno Nicanor Parra. Si mal no recuerdo, ése era el nombre dado por el autor a estas creaciones. Me hace recordar a Joan Brossa.


jueves, 23 de febrero de 2012

Una cita de Nietzsche

Autorretrato con el amor y la muerte  (1875)Hans Thoma (1839-1924) 


Contamos con el arte para que la verdad no nos destruya.

Friedrich Nietzsche





miércoles, 22 de febrero de 2012

"¿Y ha de morir contigo el mundo mago...?" (Antonio Machado)



¿Y ha de morir contigo el mundo mago
donde guarda el recuerdo
los hálitos más puros de la vida,
la blanca sombra del amor primero,

la voz que fue a tu corazón, la mano
que tú querías retener en sueños,
y todos los amores
que llegaron al alma, al hondo cielo?

¿Y ha de morir contigo el mundo tuyo,
la vieja vida en orden tuyo y nuevo?
¿Los yunques y crisoles de tu alma
trabajan para el polvo y para el viento?

Antonio Machado

De Soledades, Galerías y otros poemas (1907)

Antonio Machado Ruiz (Sevilla, 26 de julio de 1875 – Collioure, Francia, 22 de febrero de 1939)




martes, 21 de febrero de 2012

Frevo pernambucano para el Martes de Carnaval

Fotografía de Carlos Silva Filho

Una passista en la semana anterior al Carnaval 2010 en la ciudad de Recife, capital del estado de Pernambuco, en el nordeste de Brasil. Para no parar, ni siquiera en el último día...





Otra foto de Julian Zee



Sarae es el título de esta otra foto de Julian Zee, que podemos encontrar en Flickr. Otra máscara para el Carnaval.


(Aquí poniendo al día a La joven de la perla)

Carnaval 2010 en Belo Horizonte


Bombom ou bumbum. La Reina del Carnaval de 2010 de Belo Horizonte sambando. Belo Horizonte es la capital del estado brasileño de Minas Gerais.

(Fotografía de Lucas Vieira Moreira)



Como decía la canción de la entrada anterior, Fita amarela:

Quando eu morrer não quero choro nem vela,
Quero uma fita amarela gravada com o nome dela.
Se existe alma, se há outra encarnação,
Eu queria que a mulata sapateasse no meu caixão.

(...)



lunes, 20 de febrero de 2012

Fita amarela (Francisco Alves y Mário Reis)


Hace tiempo pudo escucharse aquí la Fita amarela, compuesta por Noel Rosa, en versión de Zeca Pagodinho. Hoy volvemos a escucharla en una versión bastante anterior, la de Francisco Alves y Mário Reis. Doy la letra completa, que es de Octávio Cardozzo, aunque sólo se cante una parte, por curiosidad.



FITA AMARELA

Quando eu morrer não quero choro nem vela,
Quero uma fita amarela gravada com o nome dela.
Se existe alma, se há outra encarnação,
Eu queria que a mulata sapateasse no meu caixão.

Não quero flores, nem coroa de espinho,
Só quero choro de flauta, violão e cavaquinho.
Estou contente consolado por saber
Que as morenas tão formosas a terra um dia vai comer.

Não tenho herdeiros, não possuo um só vintém
Eu vivi devendo a todos mas não paguei nada a ninguém.
Meus inimigos que hoje falam mal de mim
Vão dizer que nunca viram uma pessoa tão boa assim.

Quero que o sol não visite o meu caixão
Para a minha pobre alma não morrer de insolação.





Noel Rosa, 100 años (caricatura de Kleber Sales)


Noel  Rosa (Rio de Janeiro, 1910 - 1937) fue un sambista, cantante, compositor, mandolinista y guitarrista brasileño, y uno de los más grandes artistas de la música de su país. Tuvo una contribución fundamental en la legitimación de la "samba de morro" y en la "samba de asfalto", es decir, entre la clase media y la radio, principal medio de comunicación de su época.



"O amor é uma corruíra no jardim..." (Dalton Trevisan)

Corruíra (Fotografía de Emir Filho)


Un Ai del escritor brasileño Dalton Trevisan:

O amor é uma corruíra no jardim — de repente ele canta e muda toda a paisagem.




domingo, 19 de febrero de 2012

The Boy With The Thorn In His Side (The Smiths)



Tras la Samba triste de Ana de Hollanda, los Smiths.



THE BOY WITH THE THORN IN HIS SIDE

The boy with the thorn in his side
Behind the hatred there lies
A murderous desire for love
How can they look into my eyes
And still they don't believe me ?
How can they hear me say those words
Still they don't believe me ?
And if they don't believe me now
Will they ever believe me ?
And if they don't believe me now
Will they ever, they ever, believe me ?
Oh ...

The boy with the thorn in his side
Behind the hatred there lies
A plundering desire for love
How can they see the Love in our eyes
And still they don't believe us ?
And after all this time
They don't want to believe us
And if they don't believe us now
Will they ever believe us ?
And when you want to Live
How do you start ?
Where do you go ?
Who do you need to know ?

Oh ...
Oh no ...
Oh ...
La ...




Samba triste (Ana de Hollanda)


Ana de Hollanda, hermana de Chico Buarque, canta esta Samba triste. Como curiosidad, ella es la actual ministra de cultura en el gobierno de Dilma Rousseff.


SAMBA TRISTE

Samba triste
Das incertas madrugadas
Samba triste
Eco de passos nas calçadas

De São Paulo na neblina
Na garoa muito fina
nas luzes amortecidas
Samba tão triste

Samba das almas vencidas
Samba triste
Das incertas madrugadas
Samba triste
Eco de passos nas calçadas

De São Paulo na neblina
Na garoa muito fina
nas luzes amortecidas
Samba tão triste



Una foto de la actriz Martha Mansfield



Martha Mansfield (1899 – 1923) fue una actriz norteamericana de cine mudo y obras de vodevil.


(Vista en ondiraiduveau - Flickr)




sábado, 18 de febrero de 2012

'La joven de la perla' puesta al día (Julian Zee)

girl with a pearl earring after the party, fotografía de  Julian Zee





La joven de la perla o Muchacha con turbante (1665), de Vermeer





Vermeer visto por Blumenfeld

Image by © Condé Nast Archive/Corbis


Retrato de una modelo como La joven de la perla de Vermeer, realizado por Erwin Blumenfeld (agosto de 1945)


(Vista en skover1 - Flickr)


viernes, 17 de febrero de 2012

Carnaval (Max Beckmann)



Carnaval, obra pintada en 1943 por Max Beckmann.



(Vista en John McNab - Flickr)


De lo que la vida podría haber sido (José Carlos Barros)

Fotografía de Chema Fernández 


DE LO QUE LA VIDA PODRÍA HABER SIDO

Los amigos se juntan y hablan del pasado,
de la música que ya no se oye en la radio,
del invierno em que llovió semanas seguidas
y el río saltó las orillas para dibujar

en los troncos de los árboles los círculos imperfectos
de la edad.. Entre ellos saben que hablan
de lo que nunca existió: de las mujeres
que se rindieron para siempre a las palabras del amor,

de las perdices que cayeron de ala en las laderas
iluminadas del brezo, de las carreras memorables
del veinticinco de abril, de las tardes de domingo
que habrían de avergonzar a la uefa

si la televisión estuviese presente en las finales de los torneos
de los bomberos voluntarios. De eso hablan
los amigos: de lo que la vida podría haber sido
si no fuese la hija de puta de vida que fue.

José Carlos Barros


Leído en Hospedaria Camões. Traducido por El transcriptor


Nota. En español se dice también que una perdiz "cae de ala" cuando, herida en vuelo, cae a tierra volando, a diferencia de cuando es alcanzada mortalmente y cae a plomo. 


DO QUE A VIDA PODERIA TER SIDO

Os amigos juntam-se e falam do passado,
da música que já não se ouve na rádio,
do inverno em que choveu semanas a fio
e o rio saiu das margens para desenhar

nos troncos das árvores os círculos imperfeitos
da idade. Eles sabem para si mesmos que falam
do que nunca existiu: das mulheres
que se renderam para sempre às palavras do amor,

das perdizes caindo de asa nas encostas
iluminadas da urze, das corridas memoráveis
do vinte e cinco de abril, das tardes de domingo
que haveriam de envergonhar a uefa

se a televisão estivesse presente nas finais dos torneios
dos bombeiros voluntários. É disso que os amigos
falam: do que a vida poderia ter sido
se não fosse a filha da puta da vida que foi.


Criatura, n.º 3, Núcleo Autónomo Calíope da Faculdade de Direito de Lisboa, 2009.



jueves, 16 de febrero de 2012

You'll Never Walk Alone (Judy Garland)



Gracias a Maite por enviar este vídeo.


YOU'LL NEVER WALK ALONE

When you walk through a storm
Hold your chin up high
And don't be afraid of the dark.
At the end of a storm
Is a golden sky
And the sweet, silver song of a lark.
Walk on, through the wind,
Walk on, through the rain,
Though your dreams be tossed and blown.
Walk on, walk on with hope in your heart,
And you'll never walk alone,
You'll never walk alone.




Una foto de Anna Theodora para el Carnaval



Una fotografía de Anna Theodora, Carnaval de Venecia.



Una foto de Lisa Wassmann



Una fotografía de la berlinesa Lisa Wassmann titulada La vista.


miércoles, 15 de febrero de 2012

"Amor me ocupa el seso y los sentidos" (Quevedo)

 Die Windsbraut (1914), de Oskar Kokoschka


Exageración de su afecto amoroso es el título que lleva este soneto de Quevedo, posiblemente puesto en su día por su editor, González de Salas, si mal no recuerdo.


Amor me ocupa el seso y los sentidos:
absorto estoy en éxtasi amoroso,
no me concede tregua ni reposo
esta guerra civil de los nacidos.

Explayóse el raudal de mis gemidos
por el grande distrito y doloroso
del corazón, en su penar dichoso,
y mis memorias anegó en olvidos.

Todo soy ruinas, todo soy destrozos,
escándalo funesto a los amantes,
que fabrican de lástima sus gozos.

Los que han de ser y los que fueron antes
estudien su salud en mis sollozos
y envidien mi dolor, si son constantes.



Nota. "seso" del latín sensum 'juicio, razón'.


martes, 14 de febrero de 2012

Los labios de Lee Miller y... (Man Ray)



Los labios de Lee Miller y no sabemos quién más... Una fotografía de Man Ray.


(Gracias a Billy Jane)




Quiero ir con aquél a quien amo (Bertolt Brecht)

Joven ante la ventana (1929), deFranz Theodor Schutt



QUIERO IR CON AQUÉL A QUIEN AMO

Quiero ir con aquél a quien amo.
No quiero calcular lo que cuesta.
No quiero averiguar si es bueno.
No quiero saber si me ama.
Quiero ir con aquél a quien amo.

Bertolt Brecht


Poemas de amor (Bertolt Brecht), Selección de Elizabeth Hauptmann. Traducción de Vicente Forés, Jesús Munárriz y Jenaro Taléns. poesía Hiperión, 4ª ed., 2010.



ICH WILL MIT DEM GEHEN, DEN ICH LIEBE

Ich will mit dem gehen, den ich liebe.
Ich will nicht ausrechnen, was es kostet.
Ich will nicht nachdenken, ob es gut ist.
Ich will nicht wissen, ob er mich liebt.
Ich will mit ihm gehen, den ich liebe.













lunes, 13 de febrero de 2012

La vida perra de Juanita Narboni (Ángel Vázquez)



Cada día me cuesta más trabajo ponerme las medias. Si tuviera ocasión y pudiera ir a Madrid, me compraría un abriguito de entretiempo. Estas cosas, indudablemente, son michelines. ¡Tócate bien, Juani! Michelines... ¡Quién te lo iba a decir! Yo que siempre creí que eso era un anuncio. ¡Y pensar que aún no hace diez años yo era una mujer delgada! Delgada, delgadísima. «Patas de alambre» me llamaban las niñas en la escuela. Sobre todo aquella hija de puta de la nieta de Madame Naudy. ¡Bien muerta está! Echo de menos los altavoces. Con este levante no creo que aparezca nadie por aquí. ¿Qué habrá sido de Riña Ketty? Cantaba «Sombreros y mantillas» de morir. Ese es el hijo de Cecilia. Parece mentira. ¡Y pensar que lo he visto nacer! Una prenda. Que Dios se lo conserve. Dicen que nada mejor que un delfín. ¡Qué guapo es! No se parece mucho a Cecilia, y para nada a Rodolfo. La Virgen del Carmen quiera que a Ricardito Atalaya no se le ocurra equivocarse de bandera. Y, ahora, este tonto viene a echarme. Si te conozco, niño. Tú eres el hijo de Isabel, aquella criada que mamá se trajo de Cartagima. Estuvo un tiempo sirviendo en casa y luego nos la quitó María Benet. No. No voy a comer, ni muchísimo menos. Con lo que cuesta aquí el cubierto yo tengo para una semana. Le preguntaré por la madre. Como la que no quiere la cosa. Eso le desconcertará. Lo que yo decía. Se ha quedado de piedra. ¡Cómo sonríe el cabrón! Me alegro de que Isabel esté bien, y que hayan puesto un chiringuito en Algeciras. ¡Claro que soy la señorita Narboni! Nada de por casualidad... Juani Narboni, para que te enteres. ¿Cómo no me va a bendecir tu madre, mi rey? A nosotros nos debe el que se casara con tu padre. Para eso, la descansada de mamá tenía muy mala leche. Lo hizo expresamente para que se saliera de casa de María Benet. De tu padre no me acuerdo. Cochero, me parece que fue. Eso es. Gracias, hijo. Tú haz la vista gorda. ¡Claro que conozco a Madame Marinetti! Menuda perra es. Si fue amiga de mi hermana, para que sea buena. Se me ha metido un grano de arenilla en un ojo. ¿Dónde habré puesto las gafas? Gracias, mi vida, gracias por ofrecerme algo de picar. Ahora me acuerdo de aquellas aceitunas aliñadas que preparaba tu madre. Intentaré sonreír. Claro que no puedes estar contento aquí. No la pudo soportar ni su propio marido. Ya lo sé, todos, tarde o temprano, nos tendremos que ir. Sólo que tú, mi vida, te irás a Suiza o a Alemania, mientras que yo acabaré en el cementerio de Bubana, rodeada de amapolas por todas partes. La verdad es que, a estas alturas, nadie me resuelve el problema. Mira quién llega: Rupert, el escritor inglés, con su morito correspondiente. Otro chiflado, por no llamarlo otra cosa. Siempre ha sido muy correcto conmigo. Inclina la cabeza, maricón. Yo también te saludo. Sé más de lo que tú te piensas, encanto. Ya sé que me saludas como si saludaras a un setter, pero es de agradecer. Morning, dear. Me arreglaré un poco este pelo, tampoco es normal que esté yo aquí hecha una desordenada. El hijo de Isabel me mira como si yo fuera un bicho raro. La ciudad está llena de bichos raros, niño. No creo que la cosa sea para sorprenderse. Voy a vestirme. Tengo la vaga impresión de que voy desnuda. Y eso que este «Jantzen» es de lo más modosito. Hijito, si no te importa voy a vestirme. Le haré una señal para que cuide de mi bolso. Para lo que está que ver. Ni siquiera me he traído esa crema que me recomendó Julita. ¡Me da un asco! Parece mierda. Ayer vi un anuncio en Mujer de una crema española. Tengo que preguntarle a Obdulia, ella siempre tiene de todo. ¡Qué pereza me da ir hasta la cabina! ¡Qué remedio! Haremos un pequeño esfuerzo. Me paso la vida haciendo pequeños esfuerzos, cuando lo bueno sería hacer lo que hizo esa marrana, uno grande. Y acabar de una vez. Ya estoy aquí. Me voy a quitar un poco de rouge. Creo que me he pasado. Entre que esos cabrones de la Electra me han cortado la luz —mañana iré a pagar el recibo, cola y todo lo demás—, me molesta, la verdad, las cosas como son. Me molesta. Y encima, yo que cada vez veo menos. (...)


Ángel Vázquez

Sobre esta importante novela y, lamentablemente, no tan leída como debiera, La vida perra de Juanita Narboni, que fue publicada en 1976, véase Encuentros de lecturas. Hay una excelente edición de Virginia Trueba, con una completa introducción de unas 90 páginas, en la Editorial Cátedra, Colección Letras Hispanicas.

Hay una película de 2005 basada en esta novela, dirigida por Farida Benlyazyd.

Más datos sobre el autor, Ángel Vázquez (Tánger, 1929 - Madrid, 1980) en literaturas.com




domingo, 12 de febrero de 2012

Un doble de 'St. James Infirmary' para Julio




Marchando un doble de ST. James Infirmary para el amigo Julio. A tu salud, che. Armstrong más Archie Shepp y Horace Parlan.


ST. JAMES INFIRMARY

I went down to St. James Infirmary
I saw my baby there,
She was streched out on a long white table,
So cold, so sweet, so fair.

Let her go, let her go, God bless her;
Wherever she may be,
She can search this wide world over
but she'll never find a sweet man like me.

When I die, bury me in straght laced shoes
And a box back suit, double breasted;
Put a twenty-dollar gold piece on my watch chain
So the boys know that I died standin' pat.






Fantástica versión de Archie Sheep y Horace Parlan, mano a mano, del álbum Trouble in Mind (1980):





Conducta en los velorios (Julio Cortázar)


Siempre se echa de menos a Julio Cortázar. De su libro Historias de cronopios y famas (1962) es esta perla titulada...

CONDUCTA EN LOS VELORIOS

No vamos por el anís, ni porque hay que ir. Ya se habrá sospechado: vamos porque no podemos soportar las formas más solapadas de la hipocresía. Mi prima segunda la mayor se encarga de cerciorarse de la índole del duelo, y si es de verdad, si se llora porque llorar es lo único que les queda a esos hombres y a esas mujeres entre el olor a nardos y a café, entonces nos quedamos en casa y los acompañamos desde lejos. A lo sumo mi madre va un rato y saluda en nombre de la familia; no nos gusta interponer insolentemente nuestra vida ajena a ese diálogo con la sombra. Pero si de la pausada investigación de mi prima surge la sospecha de que en un patio cubierto o en la sala se han armado los trípodes del camelo, entonces la familia se pone sus mejores trajes, espera a que el velorio esté a punto, y se va presentando de a poco pero implacablemente.

En Pacífico las cosas ocurren casi siempre en un patio con macetas y música de radio. Para estas ocasiones los vecinos condescienden a apagar las radios, y quedan solamente los jazmines y los parientes, alternándose contra las paredes. Llegamos de a uno o de a dos, saludamos a los deudos, a quienes se reconoce fácilmente porque lloran apenas ven entrar a alguien, y vamos a inclinarnos ante el difunto, escoltados por algún pariente cercano. Una o dos horas después toda la familia está en la casa mortuoria, pero aunque los vecinos nos conocen bien, procedemos como si cada uno hubiera venido por su cuenta y apenas hablamos entre nosotros. Un método preciso ordena nuestros actos, escoge los interlocutores con quienes se departe en la cocina, bajo el naranjo, en los dormitorios, en el zaguán, y de cuando en cuando se sale a fumar al patio o a la calle, o se da una vuelta a la manzana para ventilar opiniones políticas y deportivas. No nos lleva demasiado tiempo sondear los sentimientos de los deudos más inmediatos, los vasitos de caña, el mate dulce y los Particulares livianos son el puente confidencial; antes de medianoche estamos seguros, podemos actuar sin remordimientos. Por lo común mi hermana la menor se encarga de la primera escaramuza; diestramente ubicada a los pies del ataúd, se tapa los ojos con un pañuelo violeta y empieza a llorar, primero en silencio, empapando el pañuelo a un punto increíble, después con hipos y jadeos, y finalmente le acomete un ataque terrible de llanto que obliga a las vecinas a llevarla a la cama preparada para esas emergencias, darle a oler agua de azahar y consolarla, mientras otras vecinas se ocupan de los parientes cercanos bruscamente contagiados por la crisis. Durante un rato hay un amontonamiento de gente en la puerta de la capilla ardiente, preguntas y noticias en voz baja, encogimientos de hombros por parte de los vecinos. Agotados por un esfuerzo en que han debido emplearse a fondo, los deudos amenguan en sus manifestaciones, y en ese mismo momento mis tres primas segundas se largan a llorar sin afectación, sin gritos, pero tan conmovedoramente que los parientes y vecinos sienten la emulación, comprenden que no es posible quedarse así descansando mientras extraños de la otra cuadra se afligen de tal manera, y otra vez se suman a la deploración general, otra vez hay que hacer sitio en las camas, apantanar a señoras ancianas, aflojar el cinturón a viejitos convulsionados. Mis hermanos y yo esperamos por lo regular este momento para entrar en la sala mortuorio y ubicarnos junto al ataúd. Por extraño que parezca estamos realmente afligidos, jamás podemos oír llorar a nuestras hermanas sin que una congoja infinita nos llene el pecho y nos recuerde cosas de la infancia, unos campos cerca de Villa Albertina, un tranvía que chirriaba al tomar la curva en la calle General Rodríguez, en Bánfield, cosas así, siempre tan tristes. Nos basta ver las manos cruzadas del difunto para que el llanto nos arrase de golpe, nos obligue a taparnos la cara avergonzados, y somos cinco hombres que lloran de verdad en el velorio, mientras los deudos juntan desesperadamente el aliento para igualarnos, sintiendo que cueste lo que cueste deben demostrar que el velorio es el de ellos, que solamente ellos tienen derecho a llorar así en esa casa. Pero son pocos, y mienten (eso lo sabemos por mi prima segunda la mayor, y nos da fuerzas). En vano acumulan los hipos y los desmayos, inútilmente los vecinos más solidarios los apoyan con sus consuelos y sus reflexiones, llevándolos y trayéndolos para que descansen y se reincorporen a la lucha. Mis padres y mi tío el mayor nos reemplazan ahora, hay algo que impone respeto en el dolor de estos ancianos que han venido desde la calle Humboldt, cinco cuadras contando desde la esquina, para velar al finado. Los vecinos más coherentes empiezan a perder pie, dejan caer a los deudos, se van a la cocina a beber grapa y a comentar; algunos parientes, extenuados por una hora y media de llanto sostenido, duermen estertorosamente. Nosotros nos relevamos en orden, aunque sin dar la impresión de nada preparado; antes de las seis de la mañana somos los dueños indiscutidos del velorio, la mayoría de los vecinos se han ido a dormir a sus casas, los parientes yacen en diferentes posturas y grados de abotagamiento, el alba nace en el patio. A esa hora mis tías organizan enérgicos refrigerios en la cocina, bebemos café hirviendo, nos miramos brillantemente al cruzarnos en el zaguán o los dormitorios; tenemos algo de hormigas yendo y viniendo, frotándose las antenas al pasar. Cuando llega el coche fúnebre las disposiciones están tomadas, mis hermanas llevan a los parientes a despedirse del finado antes del cierre del ataúd, los sostienen y confortan mientras mis primas y mis hermanos se van adelantando hasta desalojarlos, abreviar el último adiós y quedarse solos junto al muerto. Rendidos, extraviados, comprendiendo vagamente pero incapaces de reaccionar, los deudos se dejan llevar y traer, beben cualquier cosa que se les acerca a los labios y responden con vagas protestas inconsistentes a las cariñosas solicitudes de mis primas y mis hermanas. Cuando es hora de partir y la casa está llena de parientes y amigos, una organización invisible pero sin brechas decide cada movimiento, el director de la funeraria acata las órdenes de mi padre, la remoción del ataúd se hace de acuerdo con las indicaciones de mi tío el mayor. Alguna que otra vez los parientes llegados a último momento adelantan una reivindicación destemplada; los vecinos, convencidos ya de que todo es como debe ser, los miran escandalizados y los obligan a callarse. En el coche de duelo se instalan mis padres y mis tíos, mis hermanos suben al segundo y mis primas condescienden a aceptar a alguno de los deudos en el tercero, donde se ubican envueltas en grandes pañoletas negras y moradas. El resto sube donde puede, y hay parientes que se ven precisados a llamar un taxi. Y si algunos, refrescados por el aire matinal y el largo trayecto, traman una reconquista en la necrópolis, amargo es su desengaño. Apenas llega el cajón al peristilo, mis hermanos rodean al orador designado por la familia o los amigos del difunto, y fácilmente reconocible por su cara de circunstancias y el rollito que le abulta el bolsillo del saco. Estrechándole las manos, le empapan las solapas con sus lágrimas, lo palmean con un blando sonido de tapioca y el orador no puede impedir que mi tío el menor suba a la tribuna y abra los discursos con una oración que es siempre un modelo de verdad y discreción. Dura tres minutos, se refiere exclusivamente al difunto, acota sus virtudes y da cuenta de sus defectos, sin quitar humanidad a nada de lo que se dice; está profundamente emocionado, y a veces le cuesta terminar. Apenas ha bajado, mi hermano el mayor ocupa la tribuna y se encarga del panegírico en nombre del vecindario, mientras el vecino designado a tal efecto trata de abrirse paso entre mis primas y hermanas, que lloran colgadas de su chaleco. Un gesto afable pero imperioso de mi padre moviliza al personal de la funeraria; dulcemente empieza a rodar el catafalco, y los oradores oficiales se quedan al pie de la tribuna, mirándose y estrujando los discursos con sus manos húmedas. Por lo regular no nos molestamos en acompañar al difunto hasta la bóveda o sepultura, sino que damos media vuelta y salimos todos juntos, comentando las incidencias del velorio. Desde lejos vemos cómo los parientes corren desesperadamente para agarrar alguno de los cordones del ataúd y se pelean con los vecinos que entre tanto se han posesionado de los cordones y prefieren llevarlos ellos a que los lleven los parientes.






sábado, 11 de febrero de 2012

Globo rojo (Paul Klee)



Globo rojo (1922), pintura de Paul Klee.


(Visto en Kamikazecactus - Flickr)




viernes, 10 de febrero de 2012

Breve como la belleza (Underdog)


Breve como la belleza es el título de esta fotografía de Underdog en Flickr, que acompaña con las siguientes palabras de Los perros románticos de Roberto Bolaño.

Breve como la belleza
La belleza absoluta,
La que contiene toda la grandeza y la miseria del mundo
Y que sólo es visible para quienes aman.


Si vamos hacia atrás... (El Roto)


La habitual lucidez de El Roto en el El País de hoy.







Dádiva (Czesław Miłosz)

Tem certas coisas que eu não sei dizer... (Foto de Fabiana Velôso)




DÁDIVA

Un día muy feliz.
La niebla se levantó pronto, trabajé en el jardín.
Los colibríes se demoraban sobre las madreselvas.
No había cosa en la tierra que yo deseara poseer.
Sabía que no merecía la pena que envidiase a nadie.
Cualquier mal que hubiera sufrido, lo olvidé.
Pensar que una vez fui el mismo hombre no me molestaba.
En el cuerpo no sentía dolor.
Cuando me estiré vi el mar azul y velas.

Czesław Miłosz



jueves, 9 de febrero de 2012

Jeanne Hebuterne con sombrero (Modigliani)


Jeanne Hebuterne con sombrero, retrato pintado en 1917 por Amedeo Modigliani (1884-1920).


(Ras Marley - Flickr)



miércoles, 8 de febrero de 2012

"¡Cuantas veces te me has engalanado...!" (Francisco de la Torre)

Fotografía de Paco CT (Flickr)


¡Cuántas veces te me has engalanado,
clara y amiga noche! ¡Cuántas, llena
de oscuridad y espanto, la serena
mansedumbre del cielo me has turbado!

Estrellas hay que saben mi cuidado
y que se han regalado con mi pena;
que, entre tanta beldad, la más ajena
de amor tiene su pecho enamorado.

Ellas saben amar, y saben ellas
que he contado su mal llorando el mío,
envuelto en los dobleces de tu manto.

Tú, con mil ojos, noche, mis querellas
oye y esconde, pues mi amargo llanto
es fruto inútil que al amor envío.

Francisco de la Torre (15??-15??)




martes, 7 de febrero de 2012

Tocador da concertina (Vitorino)





Letra, música e interpretación del cantante portugués Vitorino, alentejano de las tierras de Redondo.


TOCADOR DA CONCERTINA

Passaste no meu jardim
logo as flores se inquietaram
que duma espera sem fim
em esperança se transformaram

Tocador da concertina
tuas vozes soam longe
meu coração de menina
ficou preso a partir de hoje

E se acaso não voltares
adora-me o meu retrato
nele está espelhado o rosto
d´um coração namorado

Leva-me sempre contigo
que eu inda sou pequenina
adora-me o meu retrato
nas costas da concertina



lunes, 6 de febrero de 2012

Casablanca 25.06.1993 (Ahmed Barakat)




Casablanca, 25.06.1993

está todo bien
la radio transmite al inicio de cada hora
el latido de un corazón grande

las paredes no se quejan de enfermedades de los pulmones
las calles pueden con un poquito de esfuerzo limpiarse
de las marcas de las lágrimas
el cielo no necesita sino unos retoques
y algunas imágenes nuevas de ángeles

hasta los que murieron por vuestra culpa os perdonarán en una fiesta
animada

Ahmed Barakat


Traducido del portugués por El transcriptor



Texto original traducido del árabe al portugués por André Simões en su blog الوقوف على الأطلال (pausa sobre as ruínas). La fotografía es la misma que figura en esa entrada.




domingo, 5 de febrero de 2012

Autorretrato de Margit Anna



Autorretrato de Margit Anna (1913-1991), fechado en 1934, que se encuentra en el Ferenczy Museum, Szentendre, de Hungría.







(Visto en Ras Marley - Flickr)



sábado, 4 de febrero de 2012

Una foto de Romy Schneider



La actriz Romy Schneider fotografiada por Giancarlo Botti en el Theatre de París en 1961.



(Vista en greta_g  - Flickr)


viernes, 3 de febrero de 2012

Stefanie (Alfredo Zitarrosa)





STEFANIE


Stefanie, no hay dolor mas atroz que ser feliz,
decías anoche ouve-me, por favor, bésame aquí.
Stefanie, sé que tu corazón fala de mim
y eso es dolor, Stefanie.

Stefanie, yo ayer estaba solo y hoy también
pero en mi cama ha quedado el perfume de tu piel.
Te veo salir, correr por el pasillo del hotel,
la vida es cruel, Stefanie.

Stefanie, hay una sombra oscura tras de ti;
de tu ternura, recuerdo la mirada azul turquí,
los pies calientes, tus palabras de amor en portugués,
pero no a ti, Stefanie.

Stefanie, hazme saber si va a sobrevivir
entre la gente, el color de tu pelo, Stefanie.
Debes vivir la soledad que sales a vender
sé más mujer, Stefanie.

Stefanie, yo tampoco te quiero, mas tu amor
por el dinero ha olvidado al obrero y al señor;
esta canción que pregunta por ti, que no ha dormido,
es puro olvido, Stefanie.









Unos versos de Juan García Hortelano

Fotografía de Edward Olive


Conocido principalmente como novelista, Juan García Hortelano también escribió sus versos, recogidos por su amigo Antonio Martínez Sarrión en el libro La incomprensión del comercio (Visor). Ya estuvo aquí una vez con un poema completo, "La vejez".  Hoy destacamos estos dos versos de otro:


Aunque hemos convivido desde siempre,
siempre nos conocimos mal, oscuro y poco.




jueves, 2 de febrero de 2012

Concierto para violín y orquesta (Sibelius)


Primer movimiento del Concierto para violín y orquesta de Sibelius. El solista es David Oistrakh y lo acompaña  la Orquesta Sinfónica de la radio de Moscú, dirigida por Gennady Rozhdestvensky. Año 1966.


Día de luto para la poesía: Wisława Szymborska


Esta mañana me sorprendió –como sorprende casi siempre la noticia de una  muerte– el título de la última entrada del blog vecino antologia do esquecimento: "Wisława Szymborska (Kórnik, 2 de Julho de 1923 - Cracóvia, 1 de fevereiro de 2012)", que contenía estas palabras: segue-se um momento / de forte consternação poética / com a disseminação intensa / de vários poemas da falecida.

Wisława Szymborska fue Premio Nobel de Literatura en 1995. Su último libro publicado fue Aquí (edición española en Bartleby Editores, 2009). Ya no habrá más poemas como el que sigue, como tantos otros, con ese "sí, pero no, o quién sabe..." Sic tibi terra levis.


PERSPECTIVA

Se cruzaron como dos desconocidos,
sin gestos ni palabras,
ella de camino a la tienda
él de camino al coche.

Quizá entre la consternación,
o el desconcierto,
o la inadvertencia,
de que por un breve instante
se amaron para siempre.

No hay sin embargo garantía
de que fueran ellos.
Quizá de lejos sí,
pero de cerca en absoluto.

Los vi desde la ventana,
y quien mira desde arriba
se equivoca con mayor facilidad.

Ella desapareció tras una puerta de cristal,
él subió al coche
y arrancó rápidamente.
Así que no pasó nada
ni siquiera si pasó.

Y yo sólo por un momento
segura de lo que vi,
intento ahora en un poema casual
convenceros a Vosotros, Lectores,
de que aquello fue triste.




(Traducción de A.M.)



De su libro Dos puntos [2004]. Traducción de Gerardo Beltrán y Abel A. Murcia Soriano. Ediciones Ígitur, 2ª edición, febrero de 2011.


Hay más poemas de Szymborska en este blog (v. Buscador)


Wislawa Szymborska, sonrisa y agonía en la poesía - por Javier Rodríguez Marcos, en El País



Una foto de Vladimir Tolman



Años 30. Una espléndida fotografía de Vladimir Tolman titulada Golondrinas.



miércoles, 1 de febrero de 2012

Que no la llames (Alollano)




QUE NO LA LLAMES (rondeña)

El primer amor que tuve
me llevó el corazón:
no hay amor como el primero,
que se lleva lo mejor.

Que no la llames, que ya no viene;
que se ha quedado dormida
debajo de los laureles
y los laureles son firmes
y tú firme no lo eres.
Que no llames, que no te atiende
.

Cuanto más hondo está el pozo,
más fresquita sale el agua;
cuanto más lejos de ti,
más firme está mi esperanza.

Que no la llames, que ya no viene;
que se ha quedado dormida
debajo de los laureles
y los laureles son firmes
y tú firme no lo eres.
Que no llames, que no te atiende.


Adiós, que ya me despido
de tus ventanas y rejas,
y de ti no me despido,
que el corazón no me deja.

Que no la llames, que ya no viene;
que se ha quedado dormida
debajo de los laureles
y los laureles son firmes
y tú firme no lo eres.
Que no llames, que no te atiende.


Puede oírse esta hermosa canción en un disco del grupo vocal e instrumental zamorano Alollano, dirigido por el maestro Miguel Manzano, en el que se recogen canciones tradicionales de Castilla y León. Su título es La tonada del cardo (rtve Música).