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el sabroso oficio / del dulce mirar Góngora – ¡Qué difícil es entender la belleza! Günter Eich

lunes, 30 de septiembre de 2013

Juan del Enzina - "Las cosas que deseamos..."

Salamanca (Fotografía de Jolusa)



Las cosas que deseamos
tarda o nunca las habemos,
y las que menos queremos
más presto las alcanzamos.

Porque fortuna desvía
aquello que nos aplace,
mas lo que pesar nos hace
ella mesma nos lo guía:
así por lo que penamos
alcanzar no lo podemos,
y lo que menos queremos
muy más presto lo alcanzamos.

Juan del Enzina

(Fermoselle, 1468 - León, 1529)



Nota. Habiendo estudiado en Salamanca, se me haría raro escribir el apellido de este escritor con c, como también puede verse escrito.



domingo, 29 de septiembre de 2013

Baden Powell - Dos de 'Samba triste'




Después de un poeta brasileño, un músico brasileño que estuvo aquí hace tres días: Baden Powell, con dos versiones de su Samba triste: una de 1970, instrumental, y la otra de bastantes años después, en que Baden Powell canta, aunque su voz no era precisamente una maravilla como lo eran sus manos. Sin embargo, me gusta. Gana la melodía. Baden Powell era también un gran compositor.

Para quien le guste comparar, otra versión del propio Powell en una gira por Europa.







Dos versos de Carlos Drummond de Andrade

Fotografía de Eduardo Hanakazi


Así empieza Idade Madura, un largo poema del brasileño Carlos Drummond de Andrade:


As lições da infância
desaprendidas na idade madura.






sábado, 28 de septiembre de 2013

viernes, 27 de septiembre de 2013

Wagner - Preludio de Tristán e Isolda

*

Richard Wagner nació el 22 de mayo de 1813. Antes de que se acabe el año, he aquí un fragmento instrumental de una de sus obras más populares.



Wilhelm Furtwangler & Philharmonia Orchestra



Birgit Nilsson en Tristan und Isolde. Bayreuther Festspiele, Bayreuth, 1966 (*)



jueves, 26 de septiembre de 2013

Baden Powell - Valsa de Eurídice



El guitarrista brasileño Baden Powell interpreta el bellísimo "Vals de Eurídice" de la película Orfeo negro, de Marcel Camus (1959) a la cual pertenecen las imágenes del vídeo. La banda sonora fue compuesta por Tom Jobim, Luís Bonfá, Vinícius de Moraes, Antônio Maria y Agostinho dos Santos (Ficha de la película en portugués en el blog Sala latina de cinema).

Baden Powell murió tal día como hoy hace trece años, como nos recordaba hoy Carlos Galilea en el magnífico programa Cuando los elefantes sueñan con la música.

Para otro día, música compuesta por Baden Powell.


Aquí podemos escuchar a Mariana de Moraes cantando en directo esta canción.





La actriz Marpessa Down, Eurídice en la película



miércoles, 25 de septiembre de 2013

Adiós a António Ramos Rosa


El poeta portugués António Ramos Rosa falleció el pasado lunes en Lisboa a los 88 años.


He vivido tanto
que ya no tengo otra noción
de eternidad
que no sea la duración de mi vida.

António Ramos Rosa



Vivi tanto
que já não tenho outra noção
de eternidade
que não seja a duração da minha vida.


Este poema y otros dos en Hospedaria Camões.



"António Ramos Rosa (1924-2013), uma vida dedicada à poesia", en el periódico portugués Público.


El poeta Gastão Cruz escribió “Os 80 anos de António Ramos Rosa” el 17 de octubre de 2004.




lunes, 23 de septiembre de 2013

Víctor Botas - "Con indecisa pluma"

*


Con indecisa pluma voy poniendo
indecisas palabras. (Quiero darte
un poco de mi espíritu). Es difícil
llenar tanto papel con unas líneas
capaces de emoción. A cada paso
se bifurca el camino y aparecen
otros nunca pensados; sólo uno,
que no sabré encontrar, es el preciso.
Escribo, pues, errando las ideas
y sus vanas palabras. (Se parece
bastante este oficio a esa otra busca
más rica, que es la vida. La ventaja
de la ficción consiste en que, si quiero,
rompo la hoja. Puedo repetirme).

Víctor Botas


Leído en Rua das Pretas



domingo, 22 de septiembre de 2013

Jessye Norman - September, de Strauss



Jessye Norman interpreta "September", una de las Cuatro últimas canciones (1948) de Richard Strauss. El texto es un poema de Hermann Hesse.


SEPTEMBER

Der Garten trauert,
kühl sinkt in die Blumen der Regen.
Der Sommer schauert
still seinem Ende entgegen.
Golden tropft Blatt um Blatt
nieder vom hohen Akazienbaum.
Sommer lächelt erstaunt und matt
In den sterbenden Gartentraum.
Lange noch bei den Rosen
bleibt er stehn, sehnt sich nach Ruh.
Langsam tut er
die müdgeword'nen Augen zu.


SEPTEMBER

The garden is in mourning.
Cool rain seeps into the flowers.
Summertime shudders,
quietly awaiting his end.
Golden leaf after leaf falls
from the tall acacia tree.
Summer smiles, astonished and feeble,
at his dying dream of a garden.
For just a while he tarries
beside the roses, yearning for repose.
Slowly he closes
his weary eyes.






viernes, 20 de septiembre de 2013

Recordamos a Ben Webster



El 20 de septiembre de 1973 fallecía en Amsterdam el saxo tenor norteamericano Ben Webster, que se había instalado en Copenhague en 1964.

Recordamos el cálido sonido de este gran músico con dos temas compuestos por Duke Ellington: Sophisticated Lady y Don't Get Around Much Anymore.







Ben Webster, c. May 1946 (Foto de William P. Gottlieb)



Tres cuadros de Nicholas Zagrekov

Retrato doble (1927)


Rosie Mein (1928)


Joven con reisshina (1929)


The exhibition offers a look at the cultural phenomenon of the "Russian Berlin" through the eyes of one of the people rushing to the city at the dawn of the 1920s in search of a better life - the Russian artist N. Zagrekov (1897-1992). In 1921, being married to a German Volga, a student of the Moscow VKhUTEMAS receives a call in Germany from the relatives of his wife and moved to Berlin. There he continued his studies by enrolling in the Professional School of Arts and Crafts. Zagrekov originally planned to stay in Berlin for a while, but eventually he stayed there forever.


Fuente"Nicholas Zagrekov and Russian Berlin"


(Pinturas vistas en Real Distan - Flickr)



Nicholas Zagrekov en su estudio. Berlin, 1929*



martes, 17 de septiembre de 2013

Una foto de William Earl Williams




Una fotografía de William Earl Williams, hecha en Filadelfia en 1979.



(Vista en steroge.tumblr.com)


lunes, 16 de septiembre de 2013

Inês Lourenço - La furtiva alegría

Fotografía de E Marco



LA FURTIVA ALEGRÍA

Acumulo
retratos desenfocados
viajes dispersos daños
moratorias

Pero también la ciencia animal
de lamer las heridas, la furtiva alegría
a camino de la noche para apagar
la sed en la corriente.

Inês Lourenço


Leído en da luz & da sombra



A FURTIVA ALEGRIA

Acumulo
retratos desfocados
viagens dispersas danos
moratórias

Mas também a ciência animal
de lamber as feridas, a furtiva alegria
a caminho da noite para matar
a sede na corrente.




domingo, 15 de septiembre de 2013

Bill Evans & Eddie Gomez - Milano



El pianista Bill Evans fotografiado durante una actuación en Milán por William Gottlieb.






Album: Bill Evans & Eddie Gomez - Montreux III (1976)





Bill Evans - Turn Out The Stars

Fotografía de Roberto Polillo


Turn Out the Stars, una composición del propio Bill Evans, para recordarlo en este día. Y por partida doble: en directo y en estudio. El 15 de septiembre de 1980 fallecía en Nueva York.



This video shows Bill Evans playing with his last regular trio - bassist Marc Johnson and drummer Joe La Barbera nearly a year and a half before his tragic and untimely death.
Live from Iowa. 30th January 1979





Since We Met (1976, Fantasy)
Recorded 1974





sábado, 14 de septiembre de 2013

Johnny Cash - We'll Meet Again



Antes de ayer se cumplieron diez años de la muerte de Johnny Cash. A mí me gusta especialmente esta canción.








viernes, 13 de septiembre de 2013

Unos versos de Cecília Meireles

Fotografía de Renata Neumann


Unos versos de la poeta brasileña Cecília Meireles:

No me di cuenta de este cambio,
tan sencillo, tan seguro, tan fácil:
¿en qué espejo se perdió mi rostro?




Eu não dei por esta mudança,
tão simples, tão certa, tão fácil:
Em que espelho ficou perdida a minha face?



jueves, 12 de septiembre de 2013

Víctor Jara - Plegaria a un labrador



Un día después, en el recuerdo.


PLEGARIA A UN LABRADOR

Levántate y mira la montaña
de donde viene el viento, el sol y el agua.
Tú que manejas el curso de los ríos,
tú que sembraste el vuelo de tu alma.

Levántate y mírate las manos
para crecer estréchala a tu hermano.
Juntos iremos unidos en la sangre
hoy es el tiempo que puede ser mañana.

Líbranos de aquel que nos domina
en la miseria.
Tráenos tu reino de justicia
e igualdad.
Sopla como el viento la flor
de la quebrada.
Limpia como el fuego
el cañón de mi fusil.
Hágase por fin tu voluntad
aquí en la tierra.
Danos tu fuerza y tu valor
al combatir.
Sopla como el viento la flor
de la quebrada.
Limpia como el fuego
el cañón de mi fusil.

Levántate y mírate las manos
para crecer estréchala a tu hermano.
Juntos iremos unidos en la sangre
ahora y en la hora de nuestra muerte.
Amén





Tavik Simon - Vilma leyendo en un sofá


Vilma leyendo en un sofa (c. 1912), un cuadro del pintor checo Tavik Simon (1877-1942).


(Visto en *Huismus - Flickr)


miércoles, 11 de septiembre de 2013

El Distrito Financiero de New York en 1993



El autor de la fotografía es Zbigniew Kosc.



(Vista en Photo Tractatus - Flickr)



Las Torres Gemelas en 1979




Una fotografía de Louis Stettner.



(Vista en Photo Tractatus - Flickr)




martes, 10 de septiembre de 2013

Keira Nightley en 'Expiación'




Expiación (Atonement, 2007), de Joe Wright.




lunes, 9 de septiembre de 2013

Blaise Cendrars - De su 'Antología Negra'

Fotografía de Sonata Crew



EL MUERTO Y LA LUNA
(Cuento sandé)

Un anciano ve un muerto sobre el que caía la claridad de la luna. Reúne gran número de animales y les dice:

—¿Cuál de vosotros, valientes, quiere encargarse de pasar el muerto o la luna a la otra orilla del río?

Dos tortugas se presentan: la primera, que tiene las patas largas, carga con la luna y llega sana y salva con ella a la orilla opuesta; la otra, que tiene las patas cortas, carga con el muerto y se ahoga.

Por eso la luna reaparece todos los días, y el hombre que muere no vuelve nunca.

Blaise Cendrars


Antología Negra, París, 1921. Primera edición española publicada en 1930, traducida por Manuel Azaña.




domingo, 8 de septiembre de 2013

Un cuadro de Charles Landelle




Judía de Tánger es una obra del pintor francés Charles Landelle (1812-1908).


(Más obras de Landelle en Wikimedia Commons)



miércoles, 4 de septiembre de 2013

Almada Negreiros - "A dualidade Portugal e Espanha..."



Palabras de José de Almada Negreiros.

A dualidade Portugal e Espanha é afinal o segredo da vitalidade da península ibérica e da sua civilização. Portugal e Espanha são dois opostos e não dois rivais. Os opostos são complementos iguais de um todo. Este todo está representado geograficamente pela península ibérica e em espírito pela civilização ibérica.


En SUROESTE nº 1, revista de literaturas ibéricas, Badajoz, 2011.


Almada Negreiros (1893-1970) como artista en Cómo cantaba mayo...



lunes, 2 de septiembre de 2013

Adiós a Seamus Heaney



El último viernes de agosto murió en Dublín el poeta Seamus Heaney, Premio Nobel de Literatura en 1995.

Cuando le preguntaron una vez si su poesía se estaba volviendo más intelectual, él respondió:

 “¡Más literaria! Pero siempre trato de manejar eso, de hacer algo más directo. El camino es difícil, porque escribir tiene una parte inconsciente y otra muy consciente, publicar y ser criticado. El poeta es una criatura inventada que firma con tu nombre. Y al tiempo, escribir supone olvidarse de uno mismo, y hay tantas maneras de olvidarse como de estar presente. Sospecho que no hay remedio para eso, ni solución. La poesía es una mezcla de accidentes, gracia y trampas. Hay que trampear para buscar la inocencia; si no, solo te dedicas a ser tú mismo"

In "Muere el poeta y premio Nobel irlandés Seamus Heaney a los 74 años", de Winston Manrique Sabogal,  en El País.


DIA DE BODA

Tengo miedo.
El sonido se ha parado en el día
y las imágenes se repiten
sin cesar. ¿Por qué esas lágrimas,

el pesar salvaje en su rostro
fuera del taxi? Crece
el jugo del lamento
en nuestros invitados que saludan.

Tras la gran tarta estás cantando
como una novia abandonada
que persiste, demente,
y que atraviesa el ritual.

Cuando fui a los lavabos
había un corazón con una flecha
y palabras de amor. Deja que duerma
recostado en tu pecho, camino al aeropuerto.

De Invernando" (1972)

Versión de Vicente Forés y Jenaro Talens


Más poemas de Heaney en A media voz


WEDDING DAY

Oh my love I am afraid.
The sound has stopped in the day
And these images reel over
And over. Why all those tears,

The wild grief on his face
Outside the taxi! The sap
Of mourning has gorged
Our friends on the steps?

You sing behind the tall cake
Like a deserted bride
Who persists, demented,
And goes through the ritual.

When I went to the gents
There was a skewered heart
And a legend of love.
Let me sleep on your breast to the airport.




domingo, 1 de septiembre de 2013

Julio Llamazares - El cielo de Madrid




Esta es una versión más amplia de un texto ya leído aquí. Un fragmento de la novela Cielo de Madrid, de Julio Llamazares, que fue publicado en el suplemento del diario El País el 28 de agosto de 2005.



Antes o después llega el día en el que el veraneante ha de coger sus cosas, cargarlas en el coche y despedirse de los vecinos, que, en su mayoría, también se van. Pasarán los días y las semanas, y el veraneante del interior, adaptado ya de nuevo a la rutina, comenzará a soñar con las próximas vacaciones.

El veraneante se resiste a aceptar la realidad. Sobre todo viendo que continúa el buen tiempo y que el verano sigue su curso, ajeno al oficial y al laboral.

Lo he contado muchas veces, pero lo vuelvo a contar de nuevo porque la anécdota me parece la mejor definición del verano y de la vida. Que son metáforas, a su vez, uno de otra, por más que a veces nos parezcan tan distintos.

Cuando mi padre tenía nueve o diez años, allá por los años treinta, mi abuelo, que era campesino, le prometió comprarle una gaseosa el día de la fiesta de su pueblo si les ayudaba a él y a su madre a trillar todo el verano. Para quienes ya no sepan lo que es trillar, les contaré que era una de las labores más fatigosas de la labranza, consistente en dar vueltas y más vueltas con el trillo (para quienes tampoco sepan lo que es un trillo, les diré que se trataba de una especie de trineo de madera pespunteado en su parte baja de piedras de pedernal y arrastrado por caballos o por vacas, según zonas) hasta conseguir que se desprendieran de sus espigas los granos del cereal o de sus cáscaras las legumbres. Por si faltara algo, además, la labor había que hacerla a pleno sol, con el fin de que éste contribuyera al desprendimiento del grano o de la legumbre de sus respectivas cárceles. Sobra decir, por ello, que se trataba de una labor en la que nadie quería participar, de ahí la oferta de mi abuelo, que, para aquella época y para sus posibilidades económicas, debía de ser fantástica, puesto que la gaseosa en aquellos tiempos era la novedad.

Mi padre, sobra decirlo también, aceptó el ofrecimiento de mi abuelo y, durante todo el verano, ayudó a trillar a sus padres y, así, cuando llegó la fiesta del pueblo, que era a finales de agosto, aquél cumplió su palabra y le compró la gaseosa que le había prometido y que era una de aquellas botellas de bola y cristal macizo que parecían más una bomba que un refresco veraniego y familiar. Y en tal se convirtió, según parece, pues, al decir de mi padre, que me lo contó mil veces, en cuanto el suyo abrió la botella, cosa que hizo con gran esfuerzo, la gaseosa empezó a salir con tal fuerza que a duras penas pudo beber un poco, yéndose la mayoría del contenido de la botella al suelo. Lo cual, unido a la emoción que mi padre sentía en aquel momento y a la propia fuerza de la gaseosa, que, por lo que se ve, no esperaba ni imaginaba (seguramente aquélla era la primera gaseosa que iba a beber en su vida), mi padre empezó a llorar y lo que presumía sería el mejor momento de aquel verano se convirtió, por el contrario, en el peor, para su desolación y la de mi abuelo, que tanto había esperado y deseado que llegara aquel momento.

Caprichos del calendario

La anécdota, ya digo, la he contado muchas veces y la recuerdo al final de cada verano porque es la mejor metáfora de la fugacidad de éste y aun de la de nuestra propia vida. Fugacidad que aumenta con el paso de los veranos y de los años y que se hace más perceptible cuando, a finales de agosto, el veraneante (del interior y del exterior, que en esto son parecidos) comienza a vislumbrar el fin de sus vacaciones y el regreso a la ciudad y, con él, ¡ay!, la vuelta al trabajo y a la rutina. Por la megafonía de las piscinas o por la televisión continúan sonando las canciones de moda del verano, pero entre ellas se cuelan ya anuncios que le recuerdan el final de éste, como los de la ropa de otoño-invierno, que ya le espera en las tiendas, o las de los libros de texto de los hijos, que cambian, ya se sabe, cada curso. El veraneante hace como que no los oye, pero en su subconsciente se van almacenando sus sonidos y dejando en su corazón un poso de melancolía que aumenta a medida que se va agosto y, sobre todo, cuando septiembre asoma en el calendario y, con él, el regreso a la gran ciudad. A veces éste se retrasa algunos días, por mor de las coincidencias y los caprichos del calendario, pero eso apenas sirve para prolongar la angustia y la melancolía del veraneante, que se resiste muchas veces a aceptar la realidad. Sobre todo viendo que continúa el buen tiempo y que el verano sigue su curso, ajeno al oficial y al laboral.

Pero, inevitablemente, llega el momento de la despedida. Inevitablemente, antes o después llega el día en el que el veraneante ha de coger sus cosas, cargarlas en el coche y despedirse de los vecinos con los que ha compartido las vacaciones y que, en su mayoría, se van también, como él. Otros, los menos, se quedan, bien porque viven en el pueblo o porque, con mayor fortuna (jubilados o con profesiones raras), pueden prolongar aquéllas, pero, aunque le dan envidia, en el fondo le producen también pena, unos por el invierno y el abandono que les espera y otros porque prolongan tanto sus vacaciones que, al final, no las valoran lo suficiente. O eso cree el que se marcha, por lo menos. Así le hace pensarlo la resignación con la que le despiden y su propia melancolía, que imagina ha de ser mayor en ellos, por cuanto, al fin y al cabo, son los que se quedan solos. El veraneante del interior, aunque le disgusta que se terminen sus vacaciones, regresa a una ciudad llena de vida, mientras que el lugar de aquéllas vuelve al olvido en que ha estado siempre. Un olvido que sólo los que viven en él todo el invierno y los que, por la razón que sea, prolongan sus vacaciones más de lo natural saben lo que significa.

Pero, aparte de la pena que le da dejar el sitio, el veraneante del interior siente una melancolía aún más especial. Mientras carga en el coche su equipaje, mientras se despide de sus vecinos y de la casa de sus antepasados, mientras por el retrovisor del coche ve cómo quedan atrás el pueblo y sus sueños de felicidad, el veraneante del interior siente que, una vez más, el verano se le ha ido de entre las manos sin haberlo aprovechado lo suficiente. O por lo menos no como le habría gustado. Durante todo el año lo esperó con impaciencia, durante meses y meses soñó con él y con lo que significa, durante días y días imaginó todo lo que haría en esos días interminables, y, cuando por fin llegó, se convirtió, como siempre, en una gaseosa que explotó súbitamente con una fuerza tan desusada que apenas le dio tiempo de aprovecharlo mínimamente. Como a mi padre con la que le compró el suyo, al veraneante las vacaciones se le han ido un año más de entre las manos y, por eso, siente ahora, en el momento de la despedida, una doble y brutal melancolía: la que le produce el final de aquéllas y la que le causa el comprobar una vez más que el verano y la vida son un montón de espuma que apenas alcanzamos a saborear a veces, de tan fugaz como es todo a nuestro alrededor. Y, por eso, cuando llega a la ciudad después del viaje, se agarra a ésta como a un salvavidas, convencido de que es su sitio y donde en el fondo tiene todo un sentido mayor, y no el lugar de las vacaciones, que al fin y al cabo es un espejismo, al menos ya para él.

Volver a soñar

Pero pasarán los días y volverá a soñar otra vez con las vacaciones. Pasarán los días y las semanas, y el veraneante del interior, adaptado ya de nuevo a la rutina, comenzará a soñar con las próximas vacaciones y con el momento en el que, al revés que ahora, cargue las cosas en el maletero, cierre la casa de la ciudad y emprenda de nuevo un viaje que es, a la vez, iniciático y de retorno. Iniciático porque cada año se renueva, al menos en la ilusión, y de retorno porque es el mismo de siempre, sólo que con otra fecha en el calendario. De ahí que, cuando se va, tanto en una dirección como en la otra, a pesar de la ilusión o de la melancolía que embarga sus sentimientos en ese instante, el veraneante siente que está cumpliendo con un rito y quizá también con una promesa. La que le hizo a sus padres, como el mío a mis abuelos, de trillar todo el verano a cambio de una gaseosa, que es lo que es el verano y quizá también nuestra vida.