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el sabroso oficio / del dulce mirar GóngoraWie schwer es ist, die Schönheit zu begreifen! Günter Eich

domingo, 25 de diciembre de 2016

Erich Kästner - Romance objetivo





ROMANCE OBJETIVO

Después de ocho años que se conocían
(y se puede decir: se conocían por entero)
de repente su amor perdido sentían.
Como otros un bastón o un sombrero.

Estaban tristes, y alegres se engañaron,
Intentaron besos tan tranquilamente.
Y no sabían qué hacer y se miraron.
Ella lloró por fin y él estaba presente.

Desde la ventana barcos saludaban.
Él dijo que eran ya las cuatro y cuarto.,
hora de tomar cerca el café que tomaban.
Se oía estudiar piano en un vecino cuarto.

Se fueron al café más pequeño que había
Y empezaron en sus tazas a removerlo.
Estaban por la tarde allí todavía
Sentados, solos, ni una palabras les salía.
Y no podían comprenderlo.

Erich Kästner


Antología esencial de la poesía alemana (José Luis Reina Palazón) Espasa Calpe, Madrid, 2004.

Erich Kästner (1899 - 1974) fue un escritor alemán. En Alemania, es especialmente conocido por su poesía satírica y por sus libros para niños. (Wikipedia)

La nueva objetividad (en alemán: Neue Sachlichkeit) fue un movimiento artístico surgido en Alemania a comienzos de los años 1920 que rechaza al expresionismo. El movimiento acabó, esencialmente, en 1933 con la caída de la República de Weimar y la toma del poder por los nazis. El término se aplica a obras de arte pictórico, literatura, música, arquitectura, fotografía o cine. (Wikipedia)



SACHLICHE ROMANZE

Als sie einander acht Jahre kannten
(und man darf sagen sie kannten sich gut),
kam ihre Liebe plötzlich abhanden.
Wie andern Leuten ein Stock oder Hut.

Sie waren traurig, betrugen sich heiter,
versuchten Küsse, als ob nichts sei,
und sahen sich an und wussten nicht weiter.
Da weinte sie schliesslich. Und er stand dabei.

Vom Fenster aus konnte man Schiffen winken.
Er sagt, es wäre schon Viertel nach vier
und Zeit, irgendwo Kaffee zu trinken.
Nebenan übte ein Mensch Klavier.

Sie gingen ins kleinste Café am Ort
und rührten in ihren Tassen.
Am Abend sassen sie immer noch dort.
Sie sassen allein, und sie sprachen kein Wort
und konnten es einfach nicht fassen.



Pintura: Christian Schad (1894-1982) - 1928 Sonja (State Museum Berlin)




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