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el sabroso oficio / del dulce mirar Góngora – ¡Qué difícil es entender la belleza! Günter Eich

miércoles, 4 de enero de 2017

Barbara Hendricks - Villa-Lobos, Cantilena (Aria) de las Bachianas Brasileiras nº 5





Tarde uma nuvem rósea lenta e transparente.
Sobre o espaço, sonhadora e bela!
Surge no infinito a lua docemente,
Enfeitando a tarde, qual meiga donzela
Que se apresta e alinda sonhadoramente,
Em anseios d'alma para ficar bela
Grita ao céu e a terra toda a Natureza!

Cala a passarada aos seus tristes queixumes
E reflete o mar toda a Sua riqueza...
Suave a luz da lua desperta agora
A cruel saudade que ri e chora!
Tarde uma nuvem rósea lenta e transparente
Sobre o espaço, sonhadora e bela!


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Bachiana nº 5

He aquí la más célebre de las bachianas, que dio fama al ciclo completo. Es la única que incluye una parte vocal, concretamente para soprano, y vuelve a aparecer la orquesta de violonchelos, ya utilizada en la Nº 1. Según Villa-Lobos, el número de integrantes de dicha orquesta debe ser un mínimo de ocho o, en caso de ampliarse, la cifra siempre debe ser múltiplo de ocho. No es de extrañar que durante mucho tiempo esta bachiana haya sido la tarjeta de presentación del Octeto Ibérico de Violonchelos que dirige Elías Arízcuren. Al igual que en otros casos, Villa-Lobos compuso sus dos únicos números con mucha distancia en el tiempo. La maravillosa aria inicial (cantilena), que se inicia con un adagio en 5/4, sobre los pizzicatti de los violonchelos, ha sido inmortalizada por sopranos como Victoria de los Ángeles (que la grabó en un registro de referencia en 1956 a las órdenes del autor), Kiri Te Kanawa, Barbara Hendricks y otras muchas, fue escrita en 1938 y estrenada el 25 de marzo de 1939, con la cantante Ruth Valadares Correia, bajo la dirección del propio autor. Aunque se suele asociar esta pieza con la soprano Bidú Sayao, que la popularizaría por todo el mundo, y la grabaría a las órdenes de Villa-Lobos en 1948, Valadares Correia estará siempre ligada a la pieza por haber escrito sus versos centrales, que se cantan tras la prolongada vocalise inicial:


Tarde.
¡Una nube rosa lenta y transparente.
Sobre el espacio, soñadora y bella!
Surge en el infinito la luna dulcemente,
engalanando la tarde, como una tierna doncella
que se pusiera linda, soñadoramente,
deseando con su alma estar bella.
¡Grita al cielo y a la tierra toda la Naturaleza!

Callan las aves a sus tristes lamentos
Y refleja el mar toda su riqueza…
Suave la luz de la luna despierta ahora
¡La cruel añoranza que ríe y llora!
¡Una nube rosa lenta y transparente.
Sobre el espacio, soñadora y bella!


(Continúa en Melõmano Digital)





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