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el sabroso oficio / del dulce mirar Góngora – ¡Qué difícil es entender la belleza! Günter Eich

viernes, 9 de marzo de 2018

Isabel Pérez Montalbán - Clases sociales




CLASES SOCIALES


Los pobres son príncipes que tienen
que reconquistar su reino.

Agustín Díaz-Yanes. Nadie hablará de nosotras
cuando hayamos muerto.



Compañera, mi amor errático:

Con seis años, mi padre trabajaba de primavera a primavera.
De sol a sol, cuidaba de animales.
El capataz lo ataba de una cuerda
para que que no se perdiera en las zanjas,
en las ramas de olivo, en los arroyos,
en la escarcha invernal de los barrancos.
Ya cuando oscurecía, sin esfuerzo,
tiraba de él, lo regresaba
níveo, amoratado, con temblores
y ampollas en las manos,
y alguna enredadera de abandono
en las paredes quebradizas
de sus pulmones rosas
y su pequeño corazón.

En sus últimos años volvía a ser un niño:
se acordaba del frío proletario,
(porque era ya substancia de sus huesos),
del aroma de salvia, del primer cine mudo
y del pan con aceite que le daban al ángelus,
en la hora de las falsas proteínas.

Pero su señorito, que era bueno,
con sus botas de piel y sus guantes de lluvia,
una vez lo llevó, en coche de caballos,
al médico. Le falla la memoria
del viaje: lo sacaron del cortijo sin pulso,
tenía más de cuarenta de fiebre
y había estado a punto de morirse,
con seis años, mi padre, de aquella pulmonía.
Con seis años, mi padre.

                                                        Mayo de 1997, mes y año de su muerte.
                                                        El día no importa: nadie estudiará esa fecha.


Isabel Pérez Montalbán (Córdoba, 1964)


Leído en Feroces. Radicales, marginales y heterodoxos en la última poesía española. Selección de Isla Correyero. DVD ediciones, Barcelona, 1998.




(Fotografía de Rafael Cejudo Martínez)




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