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el sabroso oficio / del dulce mirar Góngora – ¡Qué difícil es entender la belleza! Günter Eich

miércoles, 18 de abril de 2018

Severo Sarduy - Rothko




ROTHKO

                                                         A Andrés Sánchez Robayna


No los colores, ni la forma pura.
Memoria de la tinta. Sedimento
que decanta la luz de su pigmento,
más allá de la tela y su armadura.

Las líneas no, ni sombra ni textura,
ni la breve ilusión del movimiento;
nada más que el silencio: el sentimiento
de estar en su presencia. La Pintura

en franjas paralelas cuya bruma
cruza la tela intacta, aunque teñida
de cinabrio, de vino que se esfuma;

púrpura, bermellón, anaranjada…
El rojo de la sangre derramada
selló su exploración. También su vida.

Severo Sarduy


De su libro Un testigo fugaz y disfrazado. Sonetos y décimas (1985)

(Leído en el blog El ardor)


V. artículo de Alex Fleites, ¿Un testigo fugaz y disfrazado? en Excelencias magazines


Pintura: Mark Rothko, Orange Red and Red (1962), Dallas Museum of Art.


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