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el sabroso oficio / del dulce mirar Góngora – ¡Qué difícil es entender la belleza! Günter Eich

miércoles, 2 de mayo de 2018

Jesús Aguado - El bosque




EL BOSQUE

Hablaba de sí misma como quien pega hachazos.
Si no andabas con vista te aplastaba
alguno de los árboles que crecía en sus bosques:
tristeza, decepción, cansancio, oscuridad.
Una vez se tomó tantas pastillas
que hasta sus propios ojos se tragó.
Pero tenía piernas sinuosas como caminos infestados
de ladrones
y sabía el secreto de las pócimas que avivan el deseo.
Sentía que al amarla era a la muerte a quien amaba.
La muerte hace el amor con manos más perfectas que
la vida,
pero siempre lo acaba abandonando a uno.
Ella se fue definitivamente
una noche que el gas la besó como nunca
ninguno de nosotros supo hacerlo.

Jesús Aguado

Leído en Feroces. Radicales, marginales y heterodoxos en la última poesía española. Selección de Isla Correyero. DVD ediciones, Barcelona, 1998.




(Fotografía de Christophe Negrel)



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